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Vida profesional: ¿deberías hacer un MBA?

Vida profesional: ¿deberías hacer un MBA?

Mariana Pareja
MBA

En los últimos años varias personas me han preguntado “¿debería hacer un MBA?”. A dos semanas de graduarme del mío, les comparto algunos datos claves que me ayudaron a tomar esa decisión.

Detallar las ventajas y desventajas de hacer un MBA puede ser un tema muy subjetivo, por lo que he incluido diversas opiniones de colegas para así eliminar sesgos.

Hablando estrictamente de un tema profesional, hay tres razones fundamentales por las que las personas deciden hacer un MBA[1]:

  1. Quieren cambiar de profesión o industria. Por ejemplo, estudiaron medicina y ahora quieren ejercer como consultores. Sí, tengo varios amigos doctores que conocí en el MBA.
  2. Quieren escalar rápido en su empresa o su empresa les pide un MBA para ascender (ojo: cada vez son menos las empresas que lo piden como requisito).
  3. Quieren emprender. La mayoría de “top-tier”[2] MBAs tienen una especie de incubadora interna, en la que crean el ambiente adecuado para armar tu caso de negocio, tu “pitch”, y te conectan con empresas que invierten en startups (como firmas de venture capital y angel investors).

Eso sí: quiero recalcar que no todo el mundo sabe qué quiere hacer post MBA. Muchas personas descubren su siguiente paso laboral en el camino, pues la maestría te expone a diversas industrias y empresas que no conocías antes.

¿Cuáles son los beneficios de hacer un MBA?

Más allá de la razón por la que decidas hacer el MBA, los beneficios son bastante transversales. Los más relevantes son los siguientes:

  1. Un MBA te da habilidades de liderazgo (prácticas, aplicables y blandas). A través de cursos basados en dinámicas, experiencias y casos, te enseña sobre estrategia, comportamiento organizacional, relaciones interpersonales, manejo del cambio, entre otros temas.
  2. Es una credencial aún valiosa para el mercado laboral.
  3. Te da acceso a una red viva de contactos con ciertos rasgos, fuente de oportunidades laborales, de conexiones relevantes, de “mentorship” y de asociaciones o alianzas.
“El componente social del MBA es muy fuerte, incluso me atrevería a decir que compite con el académico”.

Pero, seamos sinceros, nadie estudia un MBA únicamente por una razón profesional. Muchas personas estudian un MBA porque quieren la experiencia completa, tener un respiro de la vida profesional, y exponerse a diferentes realidades y perspectivas, especialmente si deciden hacerlo en el extranjero.

En los momentos libres que tienes en un MBA, entre dedicarte a tus clases y buscar trabajo, hay suficiente tiempo para viajar, dormir más de la cuenta, ir y organizar eventos, juntarte con tus amigos, ser parte de los “clubs” de la universidad, etc. El componente social del MBA es muy fuerte, incluso me atrevería a decir que compite con el académico y puede ser peligroso si no tienes tus prioridades claras.

Hablemos de los riesgos

Fotografía: Jonathan Daniels para Unsplash

Un MBA tiene desventajas que se traducen en riesgos. El primer riesgo es que involucra una inversión monetaria bastante grande, que eventualmente traerá retornos. Esta inversión, a la mayoría le genera una deuda, que recién empieza a pagar luego de terminar el MBA (porque varias personas dejan de percibir ingresos por los menos por dos años). El hecho de tener una deuda creciente y la falta de inmediatez del retorno sí puede generar bastante estrés.

El riesgo de la inversión se intensifica gracias al segundo riesgo: no conseguir el trabajo que buscabas (que, por lo general, te ayuda a pagar esa deuda). Sin embargo, la data nos indica que, en promedio, en los “top tier” MBAs, más del 90% de estudiantes han aceptado una oferta laboral como máximo a los tres meses de graduarse.

“Es crucial conocer lo que valoras y lo que quieres sacar de esta experiencia para poder aprovecharla al máximo”.

La inversión y los beneficios de una maestría dependen mucho de la universidad que elijas, la duración de la misma, el formato del programa (tiempo completo o medio tiempo), y si la harás en el Perú o en el extranjero. Dicho esto, analizar estas variables y evaluar el nivel de riesgo que estás dispuesto a asumir con esa decisión, es un buen ejercicio.

Personalmente, considero que los retornos dependen mucho de cada persona. Dejando de lado los temas coyunturales, dependen de las ganas que le metas a conseguir ese trabajo soñado y a buscar esas oportunidades. Es crucial conocer lo que valoras y lo que quieres sacar de esta experiencia para poder aprovecharla al máximo.

En ese sentido, es importante priorizar y entender las consecuencias o trade-offs de tus decisiones, algo que a mí me tocó aprender en el camino. Personalmente, disfruté muchísimo el nivel de competencia que encontré y el nivel de conversación y discusión generado en las clases del MBA; y, sin dudarlo las amistades y experiencias inolvidables que viví en el programa.

[1] Maestría en Administración de Negocios.

[2] Se refiere de las 15 primeras escuelas que aparecen en los rankings mundiales de MBA.

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