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Una mirada más allá del IMC

Una mirada más allá del IMC

Sandra Cauvi
IMC

Si bien el IMC sí es una herramienta que se utiliza a nivel mundial, hoy en día se sabe que no debe ser utilizada para dar un diagnóstico y que debe ser complementada con otras pruebas como por ejemplo la circunferencia de cintura que mide el riesgo cardiovascular.

Imagen principal: @thoughtcatalog

En esta cuarentena nos han dicho en miles de titulares que los peruanos no hacemos caso. Hemos leído en muchas reflexiones que, por ejemplo, “no obedecemos hasta que nos ponen a un militar en la calle”, entre otras frases. ¿Es eso verdad?

Seguro que sí, hasta cierto punto, pero no diría que los peruanos somos malcriados, desobedientes y sin capacidad de ser civilizados. Diría que hemos tenido padres ausentes que no nos han educado. Es fácil decirle a tu hijo que, si no tiene buenas notas, lo castigas. Pero para que tenga buenas notas tienes que explicarle la materia, enseñársela, que la entienda y luego tomarle el examen. No basta con una amenaza o, en este caso, una multa.

¿Por qué educar en salud?

Como decía Nelson Mandela: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Si el Perú es un país que viene avanzando (cada año hay más personas que terminan la secundaria y menos desnutrición crónica), ¿por qué los administradores públicos creen que no somos capaces de entender o aprender?

Está demostrado que los cambios en salud pública vienen acompañados de educación. Nunca se ha visto un cambio de salud pública impulsado por una multa.

Promover la salud en ambientes laborales genera un gran impacto en la salud pública, mejorando la salud del trabajador, su familia y la sociedad. He trabajado unos años en asesoría nutricional para empresas y hace no mucho sustenté mi tesis al respecto. Soy testigo del impacto que trae la salud a una empresa y a la sociedad, y estoy totalmente a favor de crear ambientes laborales saludables.

Existen documentos que promueven y respaldan la salud en el trabajo como la que tiene la OMS junto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), publicado en 2013, “Ambientes de trabajo saludables: un modelo para la acción”; el libro “Food at Work: Workplace Solutions for Malnutrition, Obesity and Chronic Diseases” de Christopher Wanjek. Y, como si fuera poco, el octavo objetivo de los ODS es “trabajo decente y crecimiento económico”, donde se plantea crear ambientes laborales de calidad y seguros para todos.

Un gran ejemplo es la nueva norma legal, que a muchos preocupa, sobre el impedimento de trabajo a aquellos que tengan un IMC* > 29.9.

**Índice de masa corporal (IMC): Es el índice de relación entre el peso y la estatura en metros, se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre el cuadrado de su estatura en metros (kg/m2). Ejemplo: Peso: 60kg Estatura: 1.70 = IMC: 20.7

Nota:

  • Un IMC > 29.9 representa obesidad.
  • El IMC no toma en cuenta la composición corporal

Ejemplo:

Una persona musculosa y una persona con exceso de grasa en el cuerpo pueden medir y pesar exactamente igual, por lo tanto tendrían el mismo IMC. No podemos decir que su estado de salud es el mismo ya que su composición corporal es distinta.

El IMC y la salud

Según la OMS, “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedades”. Partiendo de la definición de salud, el IMC no es la herramienta correcta para determinar quién está sano y quién no. Y mucho menos quién puede o no trabajar en una supuesta “reactivación de la economía”.

Muchos trabajos requieren fuerza: pesqueros, albañiles, mecánicos, personal de carga pesada, mineros, entre otros. Probablemente la mayoría tiene un IMC de sobrepeso u obesidad. Por lo tanto, muchos sectores tendrían un gran porcentaje de empleados inhabilitados.

“Las intenciones de no exponer en el trabajo a personal con ciertos problemas de salud es muy buena, pero debe hacerse de forma correcta”.

El IMC sí es una herramienta que se utiliza a nivel mundial, pero hoy en día se sabe que no debe ser utilizada para dar un diagnóstico y que debe ser complementada con otras pruebas como por ejemplo la circunferencia de cintura que mide el riesgo cardiovascular.

Las intenciones de no exponer en el trabajo a personal con ciertos problemas de salud es muy buena, pero debe hacerse de forma correcta. No soy de los que piensa “por lo menos se hace algo”. Si ese algo que haces está mal hecho es lo mismo que no hacer nada.

¿Están reactivando la economía o la están entorpeciendo?

El mundo no es gordos y flacos, sanos y enfermos, ricos y pobres; menos de IMC mayor o menor de 30.  El mundo no se divide en 50/50. Existen las medidas de dispersión, los rangos intercuartilicos y demás medidas con forma de campana que un estadista puede explicar mejor que yo.

En mi opinión, los peruanos sí podemos ser civilizados y sí podemos respetar. No somos culpables de tener un sistema de salud tan malo, de haber sido víctimas de años de corrupción y malas gestiones, y de haber tenido tantos “padres ausentes”.

Es distinto que promuevan el distanciamiento social y el cuidado especial de las personas con obesidad y enfermedades crónicas, a prohibir la reincorporación al trabajo presencial a quienes tengan un IMC de 30 o más.

“Las medidas que se tomen hoy deben ser sostenibles en el tiempo y deben dejar un precedente en la salud pública del Perú”.

Me hubiera encantado ver una campaña masiva de promoción de la salud en esta cincuentena. Una recomendación sería pasar por radio, TV y distintos medios programas de ejercicio físico, programas de nutrición, programas de medicina con educación en enfermedades crónicas, etc. Que nos enseñen también cómo reinsertarnos de forma progresiva a la sociedad y/o cómo colocarnos bien una mascarilla. Realmente se pueden hacer cosas maravillosas.

Las medidas que se tomen hoy deben ser sostenibles en el tiempo y deben dejar un precedente en la salud pública del Perú, dejándonos más preparados para lo que pueda venir en el futuro. Ningún peruano se quiere enfermar y ningún peruano quiere contagiar al otro. Para eso necesitamos que nos enseñen a ser responsables, a cuidar nuestra salud y la de los que nos rodean.

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