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Transformando nuestros pensamientos

Transformando nuestros pensamientos

Kiana de Azambuja

 

“Nuestra tarea principal es ir más allá que los pensamientos.” – Swami Nirmalananda

Los pensamientos son intangibles, impredecibles e invisibles, pero tienen el poder de influenciar el curso de nuestra vida. Estos tienen el poder de hacernos sentir miedo y vergüenza, al igual que felicidad y plenitud. Tienen la capacidad de hacernos creer que somos capaces o incapaces. ¿Te has preguntado por qué y cómo tienen este poder? Es debido a la reacción corporal y emocional que tenemos hacia ellos.

Es importante que te des cuenta de que cuando entra un pensamiento, este viene acompañado de una sensación física. Cuando piensas algo negativo o positivo tu pecho se abre o se cierra, o tus músculos se relajan o contraen. Cada vez que tenemos un pensamiento, este viene con una respuesta fisiológica…, nuestro cuerpo secreta hormonas que impactan nuestro sistema nervioso. Cuando te enfrentas a un evento estresante, tu cuerpo genera cortisol para que escapes o ataques, mientras que cuando estás relajado, tu cuerpo produce oxitocina y serotonina, hormonas “positivas” que te permiten sentirte seguro y relajado.

Motivo por el cual si cambias la forma en cómo piensas o enfrentas distintas situaciones intentando llevarlas hacia lo positivo, tu cuerpo va a responder ayudándote a sentirte más optimista y, por ende, más conectado a tu entorno de manera positiva. Esto puede sonar sumamente simple, pero en realidad es un reto cambiar cómo pensamos y esto se trabaja a través de la meditación. Esta disciplina nos enseña cómo mantener la calma al tener emociones o reacciones intensas o potenciadas negativamente y nos enseña también a observar nuestros pensamientos antes de sentirnos identificados con ellos.

 

“Lo que buscamos a través de la meditación es “des-identificarnos” con nuestro cuerpo, la mente y los pensamientos generados por la mente…”

 

La meditación es la práctica de observar tu mente pensar. Ahorita te puedes estar preguntando por qué quisiéramos observar a nuestra mente pensando. La razón es que no podemos observar y ser lo que estamos observando al mismo tiempo.

Lo que buscamos a través de la meditación es “des-identificarnos” con nuestro cuerpo, la mente y los pensamientos generados por la mente para darnos cuenta de que no somos la mente y no somos esos pensamientos tampoco. Cuando dejas de identificarte con tus pensamientos y te dejas llevar por las fluctuaciones de la mente…, eso es yoga.

Lo que sucede regularmente cuando nos sentamos a meditar es que practicamos la concentración (Dharana). En otras palabras, le das algo que hacer a tu mente y luego la observas al intentarlo. Para practicar Dharana tienes que volverte consciente de tu respiración. No te pierdas de una respiración…, inhala y exhala y asimila cada vez que la respiración se mueve en tu cuerpo. Concentrándote en observar cada respiración es como se desarrolla el arte de presenciar.

 

“Con constancia y práctica esto se va volver un proceso automático en ti y vas a empezar a transformar pensamientos negativos en pensamientos “neutros” o “positivos”…”

 

Tu único reto es el proceso de dejar ir… Dejar ir cualquier tendencia a montarte en un pensamiento hacia el proceso de pensamiento. Si algunas dificultades aparecen, nótalas y luego déjalas ir.

Al hacer esto, nos distanciamos conscientemente de los pensamientos, no nos permitimos dejarnos llevar por estos y dejamos de tener reacciones emocionales y físicas inmediatamente.

Con constancia y práctica esto se va volver un proceso automático en ti y vas a empezar a transformar pensamientos negativos en pensamientos “neutros” o “positivos” sin involucrarte con ellos. Así vas a poder vivir con la mente menos aturdida, más presente y en calma.

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