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The Silence Breakers

The Silence Breakers

 

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El 2017 fue un año de cambios, un año para levantar la voz, para romper silencios y dar pasos hacia la igualdad de género. Comenzó con La Marcha de las Mujeres, que reunió entre 3,5 millones a 5,5 millones alrededor del mundo, según la ONU Mujeres. En Islandia se logró la igualdad salarial, en Kirguistán se aprobó la ley contra la violencia doméstica, y en países latinoamericanos como Guatemala, Honduras y El Salvador se modificaron códigos y excepciones legales para poner fin al matrimonio infantil. Otro evento que marcó el pasado año, y que tuvo gran repercusión en nuestras redes sociales, fue el movimiento #MeToo (#Yotambién).

Aunque #MeToo fue creado en el 2006 por Tarana Burke; el 2017 fue el año en el que llegó a tener un verdadero impacto con más de 1,7 millones de tuits en 85 países en las primeras semanas. El hashtag fue inventado con la intención de crear conciencia sobre el abuso y las agresiones sexuales, y para establecer una red de sobrevivientes que intercambien sus experiencias públicamente.

#MeToo cobró importancia luego de que la actriz Alyssa Milano, en medio de todo el escándalo desvelado por New York Times sobre las acusaciones hacia Harvey Weinstein, decidiera compartir el siguiente tuit: “Sugerido por un amigo/a: Si todas las mujeres que han sido acosadas o agredidas sexualmente escribieran ‘yo también’ en su estado, podríamos hacer entender a la gente la magnitud del problema. Si has sido acosada sexualmente o abusada, escribe ‘me too’ como respuesta a este tuit”. Seguramente algunas de ustedes lo hicieron o vieron a más de uno de sus contactos compartiendo este estado; como dice Alyssa Milano, este acto cambió la narrativa enfocándose más en la víctima y menos en el agresor, poniendo la atención sobre la cantidad de mujeres que están sometidas a este tipo de situaciones día a día.

La importancia de este movimiento hizo que la revista Time eligiera a todas las personas que se atrevieron a levantar la voz como “personaje del año”. The Silence Breakers son cientos de personas, mujeres y también hombres, que a través de su voz han logrando iniciar un cambio cultural; el motivo para elegirlos como portada de esa edición queda claro: la indignación venció al miedo. El rechazo a la violencia de género se ha evidenciado en miles de testimonios que proclaman una opinión y hacen pública las denuncias contra los abusos sufridos.

En la portada de Time aparecen cinco mujeres: Ashley Judd, Susan Fowler, Adama Iwu, Taylor Swift e Isabel Pascual (cuyo nombre fue cambiado para poder proteger su identidad). Mujeres de diferentes carreras, edades, y entornos socioeconómicos, pero que tienen algo en común: fueron víctimas de acoso, violencia sexual y en algunos casos fueron incluso violadas. Además de las cinco mujeres, en la esquina inferior derecha de la portada se ve un brazo; este pertenece a una trabajadora anónima de un hospital en Texas. Su aparición en la portada es un gesto hacia todas esas personas que, por temor, aún no se atreven a contar sus experiencias; ya sea por miedo a no ser escuchadas, a perder su trabajo, a poner a sus seres queridos en riesgo, o a convertirse nuevamente víctimas y pasar por otra situación traumatizante.

Aunque aún hay muchos casos de personas silenciadas, el 2018 reafirma su posición desafiante con más mujeres decididas a enfrentar este mal que envuelve a la sociedad. El pasado 1ero de enero el New York Times publicó una carta abierta en la que más de 300 figuras del entretenimiento se suman a la iniciativa Time’s Up, cuyo objetivo es luchar contra el abuso sexual y el maltrato contra las mujeres, y así garantizar la igualdad social en el ambiente laboral. La carta no se limita al sector del entretenimiento, su principal objetivo es expandirse en todos los sectores e incluir a todas las mujeres sin importar la raza, la orientación sexual, la discapacidad o su condición de inmigrante. La iniciativa cuenta con un fondo de 13 millones de dólares (recaudado a través de donaciones) para ayudar a mujeres menos privilegiadas a protegerse de abusos sexuales y dar a conocer las consecuencias que podrían tener los agresores al reportarse estas conductas. También plantea la creación de una legislación para penalizar compañías que permitan y/o toleren el acoso sexual.

Todos estos movimientos y acciones en favor de la mujer y de aquellos que sufren de abusos son un testimonio que prueba que no se deben tolerar más este tipo de situaciones. Este es un grito que anuncia que en definitiva times up. Y, como diría Malala Yousafzai, es hora de “levantar nuestra voz por todos aquellos que no pueden”.

 

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