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Tengo algo que confesarles: me encanta el anilingus

Tengo algo que confesarles: me encanta el anilingus

Sebastian Gonzales
anilingus

Si bien el sexo oral anal, más conocido como ‘anilingus’, es un tema bastante tabú, especialmente en los hombres, ‘Mome’ opina todo lo contrario en su primera columna en Vitamina M. A diferencia del mundo real, aquí realmente no hay filtros. Pase y lea.

“Tengo algo que confesarles… Me encanta que me chupen el culo”. Es en ese momento de mi rutina de stand up comedy en el que la incomodidad invade la sala. Una inocente revelación que toma por sorpresa al público. Este siempre fue un tema que me dio curiosidad. ¿Por qué es algo tan espinoso? Don’t knock it till you try it.

Recuerdo la primera vez que me lo hicieron, allá por el 2011. Ella era una compañera de la facultad. Teníamos una química sexual tan potente que no me daba vergüenza proponer cosas nuevas. Una noche pensé en probar algo nuevo mientras me practicaba sexo oral. “Anda un poco más abajo”, le dije tímidamente. “¿Te chupo los huevos?”, me respondió con seguridad. Envalentonado, le respondí: “Chúpame el culo… porfa”.

Lo increíble no solo fue el placer físico, sino el hecho de poder sentirme cómodo con una pareja en la intimidad. Compartir con ella un deseo sexual tan oscuro (pun intended) y que lo haya disfrutado conmigo fue suficiente. Por eso me cuestiono… ¿Por qué no es una práctica más común entre los hombres?

“Es muy importante tener en cuenta que el status quo del hombre limeño privilegiado es muy represivo, por eso rompan las barreras y liberemos a más hombres”.

Creo que la mayor resistencia viene de parte nuestra, porque es un acto que pone en jaque algo muy “de varón”: el miedo a ser juzgados cuando nos exploramos sexualmente con una pareja. Proponer algo nuevo en la intimidad nos deja en una posición muy vulnerable, donde el rechazo resuena mucho más fuerte; peor aún, con una propuesta que se percibe como algo contra natura.

Nosotros hemos aprendido qué nos hace hombres y qué no, por eso levantamos barreras que nos reprimen a la hora de explorarnos sexualmente. Mujeres, ¿qué pueden hacer para liberar a su pareja?

Habla y escucha a tu pareja:

Abran un espacio de conversación e intercambio para conocerse sexualmente, siempre respetando los deseos del otro. No tienen que hacerlo todo, pero tampoco tienen que sentirse como insectos por tan solo preguntar.

¡Explora nuevas experiencias!

No tiene que ser esto, ya que hay muchas otras opciones: esposas, látigos, máscaras, sexo virtual, actuación, un sinfín de posibilidades que se pueden llevar a la intimidad sin temor a ser juzgados.

Es muy importante tener en cuenta que el status quo del hombre limeño privilegiado es muy represivo, por eso rompan las barreras y liberemos a más hombres.

*Anilingus: también conocido en el Perú como el “beso negro”.

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