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Si un día desaparezco, por favor búsquenme

Si un día desaparezco, por favor búsquenme

Patricia Gamarra
Solsiret

Si un día desaparezco, no será porque quise escaparme del mundo. Si no me encuentran, búsquenme, porque nunca dejaría mi casa, mi trabajo, a mi familia y a mis amigos sin dejar ninguna señal. Tampoco me iría por una calentura, como le dijo la policía a la familia de Solsiret cuando iniciaron su desesperada búsqueda.

Somos muchos los que hemos sufrido la delincuencia del país. Si eres como yo, y como el 85% de las víctimas, no te molestaste en acercarte a poner una denuncia. No es que no tengamos ganas de que se haga justicia o que no tengamos tiempo, simplemente sabemos que es totalmente inútil ir a la policía. La única vez que lo intenté fue porque necesitaba una constancia para cobrar el seguro: me habían vaciado la cuenta de ahorros con una transacción online.

  • Señorita, ¿en qué distrito se cometió la sustracción?
  • En ninguno, fue un robo cibernético.
  • Ah… en ese caso no corresponde a esta jurisdicción.
  • ¿A qué distrito voy?
  • Bueno… ¿En qué distrito comprobó que le habían sustraído el dinero?

Así de absurdo es intentar buscar justicia en el Perú. Así que cuando te asaltan, te roban o te golpean, asumes tu mala suerte y esperas que el karma haga justicia. Salí de la comisaría furiosa y con una sensación terrible de impotencia, pero al final solo había perdido una plata que finalmente iba a recuperar. ¿Qué pasa cuando lo que has perdido es la persona que más quieres? ¿Qué haces en este sistema cuando lo que desaparece es tu hija, tu hermana, tu novia, tu mejor amiga?

“Podemos luchar juntas, no solo para que no nos maten, sino para que, cuando lo hagan, no suframos la incapacidad y desidia del estado”.

En un graffiti leí: “Si no luchamos juntas, nos matarán por separado”. Solsiret nos muestra cómo nos están matando por separado, pero también ha sido un ejemplo de que podemos luchar juntas, no solo para que no nos maten, sino para que, cuando lo hagan, no suframos la incapacidad y desidia del estado. Para que la indiferencia de las autoridades no nos termine matando dos veces. Los padres de Solsiret y los numerosos colectivos feministas que hoy existen no pararon nunca de buscarla, aun sabiendo que lo peor podría haber pasado ya (como efectivamente sucedió).

El caso de Solsiret está lejos de ser resuelto. Los sospechosos, su cuñado y su concuñada están ya bajo prisión preventiva, pero con versiones sobre los hechos que se contradicen entre sí. No basta con que la familia pueda despedirse de ella, necesitamos saber que, al menos en este caso, se logrará hacer justicia.

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