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Ser mujer en el mundo

Ser mujer en el mundo

 

Advertencia: este artículo contiene la palabra “género” de manera repetitiva. Si es usted un congresista con fobia a esa palabra, por favor abstenerse de leerlo.

Ser mujer es difícil y todas lo sabemos. Muchos hombres parece que están empezando a descubrirlo, o al menos, a darse cuenta de cuán difícil la tenemos todos los días. No me refiero a las evidentes diferencias biológicas que, de arranque, ya nos ponen en desventaja (no tenemos la misma fuerza, vivimos un pequeño infierno una vez al mes y hasta ir a un baño público es una complicación si no sabes levitar), sino a las situaciones que enfrentamos en cuanto a oportunidades, trato, acoso y agresión. Pero, ¿es igual de difícil en todas partes del mundo? La respuesta, evidentemente, es “no”.

El World Economic Forum hace cada año un informe sobre la brecha de género, es decir, las diferencias que hay entre hombres y mujeres en temas de salud, educación, ocupación de cargos de poder, salarios, etc. En un mundo ideal (o en unos pocos países escandinavos) la diferencia debería ser cercana a cero: hombres y mujeres en igualdad de condiciones. Vamos a dar un paseo para ver qué ocurre en diferentes lugares del mundo.

Islandia es el paraíso en términos de equidad de género, pero llegar a esto no fue fácil. En 1975 solo 5% del parlamento islandés estaba conformado por mujeres; el 24 de octubre de ese año, el 90% de mujeres del país no fue a trabajar, iniciando así una huelga que cambió para siempre el valor que se le daba al papel femenino en todos los ámbitos (sí, amigo, una marcha puede cambiar las cosas). Cinco años después de ese día histórico, este país nombraba a la primera presidenta mujer del mundo elegida de manera democrática (y luego reelegida tres veces más). Hoy cualquier junta directiva en Islandia debe tener al menos 40% de mujeres o 40% de hombres, ya que la cuota funciona para ambos, (no se pierdan el documental de Michael Moore “Invadiendo el Mundo”). Además, la licencia por tener hijos es de 3 meses para la madre, 3 meses para el padre y 3 meses adicionales que puede tomar uno de los dos. En 11 años, según el informe del WEF, en este país no existirá ninguna diferencia entre hombres y mujeres. ¿Qué pasó con ese 5% de mujeres en el parlamento? Hoy alcanza el 48%.

Yemen. Si eres fan de Friends, te sonará más que al resto, pero este es el país en el que no quisieras nacer siendo mujer. Además de ser uno de los 29 países que practican la mutilación genital (sí, en 2017 se sigue cometiendo esa barbarie), este es el país con mayor desigualdad de género. Las mujeres no pueden elegir con quién casarse, por lo que es evidente que tampoco toman ni una sola decisión importante respecto a su familia: número de hijos, crianza de estos, lugar dónde vivir, etc. Hay casos de hombres de 30 casados con niñas que no han cumplido 10. ¿Pueden imaginarse qué clase de futuro puede tener una persona que, sin haber llegado a la pubertad, ya fue entregada a un hombre como si fuera un objeto? Por otro lado, tienen menor acceso a información (muchas viven en condición de esclavitud, sin poder comunicarse con otras mujeres y menos aún con opción a un espacio donde sean escuchadas), lo cual dificulta que puedan empoderarse y exigir mejores condiciones. Leer sobre las mujeres en Yemen es como retroceder varios siglos en el tiempo. ¿Y el porcentaje de mujeres en el parlamento? Cero.

Ruanda. Seguramente no serás capaz de ubicarlo en un mapa. Lo más probable es que te suene a un país bastante más subdesarrollado que el nuestro e imagines que hay mucha pobreza y desigualdad. Sí y no… Ruanda tiene a casi la mitad de su población bajo la línea de la pobreza y en 1994 fue el escenario de un genocidio que en pocos meses dejó como resultado a medio millón de mujeres mutiladas, violadas o muertas. Este año Ruanda, aún siendo un país pobre, se convirtió en el 4to país con menor brecha de género en el mundo, superando a países tan desarrollados como Suecia, Eslovenia o Francia. Este ha sido resultado de fuertes políticas de igualdad que los han llevado a tener más del 60% de parlamentarias mujeres (sí, ¡más que Islandia!), así como igual número de niños y niñas en las escuelas. Los libros en el colegio hablan de la igualdad de género todo el tiempo y este tema suele ser parte de los debates en el aula. Entre todo lo que pude leer, no tienen a ningún congresista definiendo esto como “ideología de género” ni oponiéndose a estas políticas.

Las diferencias en oportunidades existen en todo el mundo y cada país es un caso único con una historia detrás, pero si algo nos enseña este ranking es que la igualdad de género no depende de la riqueza o los recursos materiales. El acceso a información, el debate, y la lucha de todos y todas serán los que logren que esta brecha se acorte cada día más. No dejemos de marchar, de informarnos y de exigir a nuestras autoridades que se compren el pleito y nos ayuden a avanzar.

Sigamos cuestionando cada síntoma de desigualdad del que seamos testigos: en la publicidad, en los chistes, en el trabajo y en nosotros mismos. Creo que en el Perú ya dimos el paso más importante para alcanzar la igualdad: reconocer que tenemos un problema y que este es de todos.

 

Fuentes:

Educación Mundial

http://www3.weforum.org/docs/WEF_GGGR_2017.pdf

 

2 Responses
  1. Ojalá ojalá ojalá que pronto las mujeres en el Perú seamos 40% en todos lados igual los hombres. Ya me esta molestando el sesgo horroroso que pone el machismo en todos lados. Ojalá ojalá ojalá cambie todo

    1. ¡Ojalá! Ya estamos dando el primer paso que es aceptarlo… 😉

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