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Resoluciones 2020: ¿costumbre cliché o una estrategia inteligente para lograr tus metas?

Resoluciones 2020: ¿costumbre cliché o una estrategia inteligente para lograr tus metas?

Alejandra Gonzales Daly

Estamos a poquísimas horas de que finalice el 2019. ¿Ya hiciste tus resoluciones de Año Nuevo? Si no sabes por dónde empezar, este artículo es un buen punto de partida para poner tus metas en orden.

Pensar en hacer tus resoluciones de Año Nuevo puede sonar cliché. Los deseos de siempre, las típicas metas que quieres cumplir, los mismos sueños idealistas y la misma motivación a la que “ya no le tienes fe” porque seguro se desvanece con el pasar de las semanas.

Planteo que mires tus resoluciones de Año Nuevo más como una actividad estratégica que como una costumbre que apela a la cábala de la fecha. Piensa en tus resoluciones de fin de año como un plan de organización para aterrizar tus ideas, ponerle fecha a tus metas y tener un plan de acción. Es decir, una guía que seguir y un norte donde mirar.

No hay nada más sensato que planear las cosas que quieres que sucedan con anticipación. La improvisación puede ser catastrófica y no todas las personas toman buenas decisiones “sobre la marcha”.

Analiza tu 2019

De la misma forma en que miras hacia adelante, existe el poder de analizar lo que ya pasó. Esa capacidad de mirar atrás y detectar en qué te fue bien, en qué te fue mal, qué quieres mantener y qué quieres cambiar (con qué errores aprendiste y con qué aciertos ganaste sabiduría) es de suma ayuda para avanzar. Replantéate algunas cosas y descacha lo que ya no te suma.

No te quedes en lo generalista de: “viajar más, ganar más dinero y hacer más ejercicio”. No te pongas metas por poner. Tus verdaderas metas deben estar alineadas a una intención profunda y muy personal. Deben basarse en lo que te apasiona y lo que estás dispuesto a perseguir con atención y voluntad.

¡Ponte a escribir!

Soy fan de poner mis ideas en escrito (de hecho lo hago todo el año y para absolutamente todo). Soy adicta a las libretas de notas/journals en donde vuelco todo el desorden de mi cabeza, desde una lista simple de pendientes del día hasta ideas sueltas que pretendo convertir en artículos, post, trabajos o proyectos de vida.

Estoy convencida de que cuando escribes tus metas las materializas, te comprometes más y las ves con mayor foco y claridad. Al poner nuestras metas sobre papel, pasan de ser pensamientos abstractos a ser objetivos concretos.

Así que no subestimes el poder de planificar tu futuro y analizar tu pasado. Tómatelo en serio. Separa una hora de silencio y soledad, agarra un lapicero y una libreta que te acompañe todo el año y planea todo lo que quieres que te suceda en esta nueva década. Haz un cuadro, un mapita o una lista simple, usa resaltadores o lo que mejor te sirva, o separa tus resoluciones por áreas de vida.

Por ejemplo, yo separé mi 2019 en lo positivo y lo negativo, y mi 2020 en metas de bienestar físico, laboral, emocional y personal. Pero puedes hacerlo como mejor te funcione. Como leí por ahí: “Al ponerle fecha a un sueño, lo conviertes en una meta. Una meta dividida en pasos se convierte en un plan y un plan apoyado en acciones se vuelve una realidad”. ¡Feliz 2020! ⭐

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