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¿Por qué el desapego puede facilitarte la vida?

¿Por qué el desapego puede facilitarte la vida?

Kiana de Azambuja
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En la actualidad se ha popularizado el dicho “el desapego es el camino a la felicidad”. Esta frase nace de la filosofía budista, que cree que el desapego es un canal hacia la evolución espiritual.

 

En los primeros años de vida el apego hacia tus cuidadores por necesidades alimenticias, necesidades afectivas y de seguridad es necesario: dependes de otro para sobrevivir. Sin embargo, si dicho estado mental permanece en la adultez puede generar un conflicto. Ahí yace la importancia del desapego.

La raíz de esta dependencia nace de la idea de que necesitamos objetos externos o relaciones co-dependientes para ser felices. El apego es un estado emocional de dependencia a una cosa, a una situación o a una persona. Mientras que el desapego o “no-apego” definido por el budismo es no depender de objetos materiales, vínculos afectivos o resultados. El desapego es un estado mental beneficioso que al practicarse se manifiesta en todos los aspectos de la vida: en la relación con los objetos, con las personas e incluso, con uno mismo.

 

El desapego y la indiferencia

El amor y el deseo son innatos en el ser humano. El problema viene cuando este depende, o se ve esclavizado, a dicho vínculo amoroso -ya sea amical, familiar o de pareja- o hacia un deseo u objeto en particular. Es ahí cuando la relación con lo externo genera un impacto en el estado emocional.

La palabra desapego suele confundirse con indiferencia o poca empatía. Hay una creencia que dice que ser una persona desapegada significa tener muy pocas relaciones afectivas, y en caso las tengas, son muy superficiales. Esto es una creencia falsa ya que el desapego es un estado mental que tiene que ver con ser objetivo, no dependiente, y que nace de una profunda consideración empática de la existencia humana y el bien común.

En contraste, la indiferencia es la falta de interés, caracterizada por no demostrar inclinación hacia una persona o algo específico. Entonces, el desapego no significa indiferencia, mas es lo que te permite vivir cada relación con el mundo externo con madurez, objetividad y claridad mental.  

 

Manejo del dolor

La vida está tan llena de momentos dolorosos como de momentos felices. Cuando experimentamos momentos de felicidad nos aferramos a esa sensación y deseamos que dure para siempre, y cuando experimentamos momentos dolorosos nos sentimos abrumados y deseosos de que desaparezca.

El desapego ayuda a experimentar estados de dolor sin sentirse aferrado a estos, sabiendo que pasarán. Incluso, logra evidenciar estos momentos con mayor perspectiva, sin la sensación de rechazo profundo y con más aceptación. A su vez, el desapego permite gozar de momentos felices sin tener miedo de que desaparezcan, dejando una sensación de plenitud y gratitud.

Pero por el contrario, cuando se presente una situación con un deseo profundo de obtener un resultado específico, el apego generará estrés, ansiedad y dependencia a dicha situación, sin lugar a disfrutar del proceso o del presente.

Ojo, esto no quiere decir que no sea bueno ser ambicioso o apuntar a un resultado beneficioso. La idea es siempre mantener la objetividad y la distancia para no verse en una situación de vulnerabilidad. Además, esto no significa que se deba vivir con inseguridad o miedo de que todo va acabar, o de que las vivencias no son significativas. ¡Al contrario! El desapego al éxito y al fracaso, al placer y al dolor, ayuda a lidiar estos momentos con más aceptación de lo bueno y de lo malo, sin deseos de aferrarse o de crear resistencia.

 

El apego en el amor

En las relaciones, el apego puede convertirse en la necesidad de otro de sentir seguridad, lo cual puede convertirse en un problema si ese alguien o algo se vuelve imprescindible en la vida. Si dependes de algo externo se pierde la libertad, lo cual genera sufrimiento y dependencia. Esto es sumamente común en nuestra sociedad hoy en día, pero es muy dañino porque provoca posesión, celos, ira, manipulación y en algunos casos violencia. Al mismo tiempo, nos coloca en una situación de vulnerabilidad y miedo a la posible pérdida.

El apego no se traduce en cómo te sientes por una persona, si no en cuál es tu percepción del derecho o control que tienes sobre esta. Muchas veces esto genera expectativas que suelen basarse en el ego, que a su vez genera pensamientos nublados y confusión.

 

Desapego y amor propio

Al practicar el desapego en las relaciones de amor es donde se encuentra el camino a amar de manera sana. Nos desprendemos de la dependencia emocional y soltamos las expectativas que tenemos de alguien o de una relación. El desapego no significa querer menos a alguien o estar menos involucrado en una relación. El desapego es una actitud saludable de relacionarse con otro sin perder la autonomía, independencia, amor propio y amor hacia el otro. Una relación que tiene amor sin practicar el ego va evolucionar mejor, puede amar incondicionalmente, sin esperar nada a cambio y sin expectativas.

El desapego nos enseña a amar de manera independiente, sin posesión, sin angustia, sin miedos, siendo auténtico con uno mismo. Este se resume en amar a otro sin dejar de amarse a uno mismo y cuidarse, entendiendo que el amor no se fuerza, impone o controla y que al fin y al cabo es una experiencia interna personal.

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