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Cuerpos reales en la televisión: ¿Por qué debes ver “Girls”?

Cuerpos reales en la televisión: ¿Por qué debes ver “Girls”?

María Alejandra López

Recuerdo la primera vez que vi “Girls” con más nitidez que la primera vez que aprendí a montar bicicleta. Era verano de 2014, una fecha que, en retrospectiva, parece bastante lejana. Había prendido la televisión para hacer zapping y ahí estaban: Lena Dunham y Adam Driver apunto de tener sexo en un sillón.

No cambié de canal porque Adam Driver me recordaba a mi ex, pero lo que pasó después me hizo llegar hasta el final de “Girls”: uno de los personajes se paró para buscar lubricante y luego los dos empezaron a tener relaciones sexuales encima del sillón.

Evidentemente, no era la primera escena sexual que veía en la televisión, pero había algo que no la hacía una escena sexual convencional (con convencional me refiero a una escena con dos personas más coordinadas que en una orquesta de Dudamel).

Hannah Horvath (el personaje de Lena Dunham) no dejaba de hablar mientras Adam Sackler (Adam Driver o Kylo Ren para los amantes de Star Wars) intentaba penetrarla. “¿Lo estoy haciendo bien?”, le preguntaba en el acto, mientras él solo quería que ella dejara de hablar.

El sexo en Girls

Quizás leer esto da la impresión de que estaba viendo pornografía, lo cual no estaría mal, pero ese no era el caso. En realidad la escena era bastante graciosa y me hizo recordar algunos de mis momentos más awkward durante el sexo. La verdad es que muy pocas películas o series de ficción se atreven a mostrar la sexualidad fuera del espectro del placer y en eso “Girls” realmente marca la diferencia.

Lo que vi ese verano fue el primer episodio de un piloto que HBO lanzó el 15 de abril de 2012. Aunque varias críticas describieron “Girls” como una versión millennial de “Sex and the City”, el sexo de la serie carece de todo el glamour que puedes encontrar en el armario de Carrie Bradshaw.

Y aunque nadie le tenía fe al proyecto, porque Lena Dunham solo tenía la película Tiny Furniture” como prueba de que podía escribir, fue imposible que diversos medios no se rindieran ante su autenticidad, algo que su propia creadora reconoció. “Así es como son mis amigos. No tienen trabajo, pero son realmente inteligentes. Toman Ritalin para divertirse, pero no están tan arruinados. Tienen este tipo de relaciones sexuales degradantes, pero son feministas”, confesó Dunham a la revista Time.

Cuerpos reales

En “Girls” el sexo es accidentado y los cuerpos son reales: tienen celulitis, cicatrices y kilos de más. No hay modelos ni posiciones perfectas: algo que queda en evidencia cada vez que Dunham se desnuda en la serie y demuestra que una actriz curvilínea también puede ser sexy en la televisión.

Yendo más lejos, la periodista Alome Rodríguez de El País dijo que la serie había “cambiado para siempre la manera de mostrar el sexo y los cuerpos en la televisión”. ¿Exageraba? Espero que no, porque me gustaría ver más series con mujeres reales: mujeres que no siempre tienen sexo por placer, mujeres que no siempre tienen sexo por amor, mujeres que no llegan al orgasmo por arte de magia y mujeres que también se sienten inseguras con su cuerpo (o extremadamente seguras).  

“En ‘Girls’ el sexo es accidentado y los cuerpos son reales: tienen celulitis, cicatrices y kilos de más”.

Justamente, hace unos días, la actriz y guionista estadounidense Rachel Bloom hablaba de las enormes brechas de realidad que existen entre los medios y la sexualidad femenina. A la creadora de “Crazy Ex-Girlfriend” le molestaba muchísimo ver que una mujer solo llegara a un orgasmo a través de la penetración. “Si veo un programa de televisión/película más en el que una mujer llega al orgasmo fácilmente por penetración sin tener que tocar su clítoris, no sé qué voy a hacer”, escribió en su cuenta de Twitter @racheldoesstuff.

Por eso, a pesar de la vorágine que ha desatado Netflix en estos días, pienso que no está mal retroceder a series que ya no están vigentes y que aún tienen muchísimo por decir, y “Girls” es una prueba de que hay muchas historias de mujeres reales por contar.

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