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Ojo con los antojos

Ojo con los antojos

Si algo tenemos en común las mujeres es que constantemente tenemos antojos y para complacerlos somos capaces de salir de casa a cualquier hora solo para comprar ese snack. Si bien es normal tener antojos, ¡hay que saber controlarlos!

Los antojos se originan por diferentes razones:

Bacterias:

Convivimos con una amplia gama de bacterias en nuestro intestino, muchas de ellas necesarias y otras perjudiciales. Algunas bacterias perjudiciales se alimentan principalmente de carbohidratos y azúcar.

Estas bacterias logran dominarnos para hacernos comer lo que ellas necesitan (por ejemplo, la cándida). Por ello, es importante preocuparnos por mantener un sistema digestivo sano.

Problemas nutricionales y hormonales:

En los últimos años nos hemos vuelto seres sobrealimentados y desnutridos al mismo tiempo. La falta de algunos nutrientes -por ejemplo, el magnesio-, hacen que tengamos más ganas de comer chocolate por ser un dulce rico en dicho mineral.

Por otro lado, una dieta en donde predominan carbohidratos refinados y alimentos industrializados, genera un desorden hormonal, sobre todo en la grelina y la leptina, hormonas responsables del apetito y la saciedad respectivamente.

Cambios emocionales y físicos:

Somos seres emocionales: es totalmente normal que diferentes sentimientos influyan en nuestro apetito. Comer dulces eleva nuestros niveles de endorfinas, haciéndonos sentir relajados y felices.

Por eso a menudo confundimos nuestros sentimientos y pensamos que la solución está en comer. En vez de eso, te recomiendo hacer ejercicio, salir a distraerte con tus amigos y respetar tus horas de sueño.

Identifica tus antojos

El primer paso para combatir un antojo es identificarlo, ¿cómo se identifica? Si repentinamente te da hambre, cuestiónate: ¿de verdad tengo hambre o solo son ganas de comer?, ¿he tomado suficiente agua durante el día?, ¿estoy aburrida?, ¿hay algo que me da flojera hacer y esta es una excusa para seguir procrastinando?

Una vez que has respondido esas preguntas, analízalas; si de verdad tienes hambre, no deberías ir por un dulce: trata de comer un alimento no industrializado rico en fibra o una proteína que te mantenga satisfecha por varias horas (por ejemplo, un yogurt natural, una fruta o frutos secos).

“Muchas veces confundimos la sed con el hambre, ya que al estar deshidratados nos falta energía y pensamos que la podemos compensar con un dulce”.

Si no has tomado suficiente agua durante el día, es el momento perfecto para servirte un buen vaso con agua y seguir trabajando. Muchas veces confundimos la sed con el hambre, ya que al estar deshidratados nos falta energía y pensamos que la podemos compensar con un dulce.

En el caso de que tengas un antojo por aburrimiento o como una excusa para postergar lo que realmente debes hacer, te recomiendo inhalar y exhalar profundamente 5 veces y beber agua o una infusión. Por ejemplo, la infusión de canela ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre, lo que disminuye las ganas de un antojo dulce.

Elige bien tus alimentos

Algo que a mí me funciona muchísimo cuando tengo un antojo es elegir de forma consciente lo que voy a comer y eso empieza por pensar cómo me siento después de ingerir el alimento que tengo en mente. Si la respuesta es negativa, automáticamente pienso por qué otro alimento de mejor calidad lo puedo reemplazar.

Es importante evitar los placeres momentáneos, ya que estos no nos saciarán por mucho tiempo y ese es el primer paso antes de caer en un siguiente antojo en pocas horas.

“En el caso de que tengas un antojo por aburrimiento o como una excusa para postergar lo que realmente debes hacer, te recomiendo inhalar y exhalar profundamente 5 veces y beber agua o una infusión”. Fotografía: Kira auf der Heide de Unsplash.

Recuerda que los azúcares refinados generan picos de glucosa muy bruscos en la sangre: así como el azúcar sube muy rápido en la sangre, también vuelve a caer rapidísimo y esto hace que nos provoque seguir comiendo.

Mientas más obedeces a todos tus antojos, estos se vuelven más continuos e intensos. Por otro lado, cuando haces un esfuerzo por ignorarlos o cambiarlos por opciones más saludables, se vuelven menos recurrentes. ¡Todo está en tomar el control!

Consejo de un conejo: cuando tengas un antojo, evita las galletas choco vainilla rellenas de mantequilla de maní de La Purita Verdad. ¡Son altamente adictivas!

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