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No quiero marchar

No quiero marchar

Patricia Gamarra

Nadie marcha porque sea divertido. Entiendo perfectamente a los que no van a las marchas: hay tráfico, nunca empiezan a la hora, a veces no tienes con quién ir, pueden ser peligrosas y, básicamente, todos tenemos algo más divertido que hacer.

La mayoría de gente que conozco no va a ninguna de las marchas a las que voy: “No a Keiko 2011”, “No a Keiko 2016”, “Marcha contra el indulto 2018”, “Marcha contra la Ley Pulpín”, “Marcha a favor de la Unión Civil”, “#NiUnaMenos”, etc.

Muchos creen que son temas importantes, pero no tanto como para sacrificar una noche de su semana. Puedes ir al cine, al teatro, a comer, a dormir, o avanzar un trabajo de la universidad, antes que marchar por una causa.

Te entiendo: yo tampoco quiero marchar, pero esta vez es diferente. Absolutamente nadie está libre del sistema de justicia. Mañana tu socio te puede estafar, tu ex pareja se puede negar a pasarte la manutención de tus hijos, a un hermano tuyo lo puede atropellar alguien que decidió manejar borracho o la persona que más quieres puede sufrir una violación sexual.

“Te entiendo: yo tampoco quiero marchar, pero esta vez es diferente. Absolutamente nadie está libre del sistema de justicia”.

Tu pareja te puede arrastrar de los pelos por un hotel e intentar asfixiarte luego, o puede golpearte y decirte que no te mata porque te quiere. Durante una operación, un doctor negligente te puede dejar con una discapacidad o amputarte la pierna equivocada y un día, regresando de tu trabajo, un salvaje te puede prender fuego porque no correspondiste a su acoso.

El día que a ti o a cualquiera de nosotros nos pase algo, deberemos enfrentarnos a un sistema de “justicia” totalmente podrido, en donde las sentencias dependen de un pago, un favor o una amistad. Donde el juez que verá tu caso llegó ahí por una evaluación en la que se le preguntó cómo se prepara un ceviche de pato o porque pudo pagar diez “verdecitos” para tener ese cargo.

Es necesario limpiar todo y no lo harán ellos mismos. No lo hará el Congreso de la República y no lo hará el presidente Vizcarra. Si no lo hacemos nosotros, y dejamos que la corrupción se salga con la suya y solo la vemos desde nuestras pantallas, seremos cómplices. Y, recién el día en que seamos víctimas, ya no habrá nada que podamos hacer.

¿Cuándo? Jueves 19 de julio a las 5 p.m. ¿Dónde? Plaza San Martín.

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