,

No, no necesitas ser flexible para hacer yoga

No, no necesitas ser flexible para hacer yoga

 

Existen infinitos estereotipos acerca del yoga y de los yoguis/yoguinis que lo practican. He escuchado comentarios desde: “me gustaría hacer yoga, pero no soy flexible…, no me saldría ninguna postura” y “me gustaría hacer yoga, pero no tengo fuerza…, no podría cargar mi propio peso”, hasta: “me gustaría hacer yoga, pero no puedo quedarme quieto…, no tengo una personalidad zen”.

Excusas como estas hay muchas, cuando en realidad es al revés… Si no eres flexible y tus manos no llegan a tocar la punta de los pies manteniendo las piernas estiradas o tienes las caderas y los hombros muy cerrados, deberías de hacer yoga. Vivimos en un momento en el cual es normal pasar horas sentado en un escritorio con los hombros hacia adelante y pegados a las orejas, con la columna chueca y jorobada, y con todo el estrés de la vida personal, social y el trabajo acumulándose en las caderas. Además no prestamos atención a nuestro caminar y nos sentamos mal, a veces cuasi-echados, por estar pegados a la pantalla del celular.

Observa a los bebes y cómo son capaces de chuparse los dedos de los pies…, todos nacemos con una flexibilidad innata, pero nos alejamos de esta naturaleza debido a nuestros hábitos, o malos hábitos, y el cuerpo físico poco a poco pierde su elasticidad natural y empieza a cerrarse. Estamos tan ocupados con los estímulos externos que nos desconectamos de nuestro propio cuerpo.

Hay muchos tipos de yoga, unos que demandan más exigencia física que otros… Por ejemplo existe el Yin Yoga, en donde las posturas requieren más tiempo y le das paso a los sentimientos y los pensamientos practicando el desapego o en otras palabras, intentando no involucrarte con estos. Por otro lado, hay prácticas más dinámicas como el Vinyasa Yoga, donde una asana lleva a la otra y se convierte en una meditación en movimiento.

Al comienzo probablemente va ser un desafío hacer un chaturanga (plancha hacia abajo) y te va costar, pero en esta práctica vas a ganar fuerza, del tipo que nace desde adentro e irradia hacia fuera. Lo más retador de todo es dar una pausa, y si eres una persona a la que le cuesta mucho quedarse quieto y desconectarse del mundo externo, lo necesitas. Estamos muy conectados a las redes sociales y actualizados de todo lo que pasa alrededor…, dejar el celular de lado y poner stop va alejarte del estrés, la ansiedad y te va brindar un momento para conocerte. Muchas personas tienen la intención de empezar una práctica de yoga, pero lo evitan por miedo a no llegar a esa idea ficticia que uno mismo crea, como hacer una postura muy difícil o quedarse mil horas meditando.

Yo no nací con mucha flexibilidad y no fui gimnasta de chica, por ende no se me hizo nada fácil. No me podía tocar los dedos de los pies (ni cerca), tampoco podía cargar mi propio peso, ni mucho menos quedarme sentada con los ojos cerrados. Al comienzo pensaba en mi mala suerte al no ser genéticamente flexible, pero ahora lo agradezco… La experiencia de ver el cuerpo transformarse debido a la constancia, práctica y perseverancia es insuperable. Hace unos días logré hacer una hanumanasana o split, algo que para mí era irreal y casi imposible.

Lo hermoso de este camino es el proceso, ver la progresión que tienes con la práctica y como va evolucionando esta con el tiempo. Hay una frase muy famosa que dice: “Practice and all is coming” escrita por Sri K. Pattabhi Jois. Esta frase es la que me ha acompañado tantos años y me seguirá acompañando siempre…, todo llega con la práctica en el momento indicado. Lo más lindo es que siempre hay algo nuevo por aprender o para profundizar… Este camino es infinito.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *