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Por una Navidad sin kilos de más

Por una Navidad sin kilos de más

Sandra Cauvi

Hay fechas en el año que se asocian con grandes cantidades de comida. Una de ellas –tal vez la más obvia– es la Navidad. Esta fiesta puede ser estresante en el hemisferio sur, ya que se celebra a puertas del verano y nadie puede negar que se come bastante. La gran interrogante es: ¿el festín navideño debe ser grave para tu figura? La respuesta es no.

Siempre digo esto y probablemente ustedes también lo saben: un día a dieta no adelgaza y un día fuera de la dieta no engorda. Esto no significa que debamos comer hasta reventar ni que tengamos que probar todo lo que esté a nuestra alcance en Navidad.

La Navidad no es el único día del año en el que puedes comer pavo y puré de manzana: disfrútalo, pero no exageres. Una forma para que la comida navideña no sea sinónimo de ‘sabotear tu dieta’ es cocinar bajo en sal, azúcar y grasa. También es ideal preparar una rica ensalada como entrada y hacer una versión de arroz que no sea el clásico con Coca-Cola.

Por una Navidad sin empachos

Aquí algunos consejos para no empacharte esta Navidad:

  • Come ligero durante el día.

No comer durante el día para llegar “ligera” a la cena es el peor error que puedes cometer. Esto solo hará que pases demasiada hambre y angustia y quieras comerte todo en menos de 5 minutos. ¿Qué hacer? Empieza el día con una rutina de ejercicios y come un desayuno y un almuerzo ligero. Procura tomar agua pura durante todo el día (aprox. 2 litros). Recuerda que tu cuerpo necesita estar bien hidratado para hacer una correcta digestión.

  • Empieza la cena navideña con una porción de ensalada.

Comer fibra ayuda a digerir mejor lo que viene después. Como segundo plato, elige uno o dos carbohidratos y una proteína. Identifica si ya estás llena y no comas por gula, ya que ahí empieza el malestar estomacal.

  • Elige una porción chica de postre o compártelo con alguien.

Eso sí: espera de 10 a 15 minutos después de la cena antes de comerlo, así le das un tiempo a tu cuerpo para descansar de tanta comida y de que se inicien procesos metabólicos importantes como la “cascada hormonal”, en donde se libera la Leptina, hormona de la saciedad. Recuerda que el cuerpo se toma un momento para dar señales de llenura.

  • Si vas a tomar alcohol, evita los espumantes.

Un detalle muy importante y al que no muchos le prestan atención son los líquidos: los espumantes te pueden dar más gases de lo normal por la fermentación con la comida en el estómago. Evita también los líquidos azucarados como refrescos y gaseosas (estos añaden calorías innecesarias y muchos gramos de azúcar).

  • Ojo con el chocolate caliente.

Y, sobre todo, aléjate del chocolate caliente. ¡Es rico en calorías, grasa y azúcar! Cámbialo por una infusión de menta y muña. Será tu aliada perfecto esta Navidad. Estas hierbas funcionan como antiespasmódicos, relajando los músculos intestinales, permitiendo así que el bolo intestinal pase más fácil por todo el órgano digestivo. En otras palabras, funciona como un gran bajativo y será excelente para cerrar tu noche con broche de oro.

  • Deja descansar tu aparato digestivo…

Una hora después de haber digerido los alimentos, el intestino comienza un proceso de limpieza que se llama “complejo motor migratorio”. Así como tu recoges los platos y limpias la cocina, tu intestino empieza un proceso similar. No sigas dándole trabajo a tu aparato digestivo y déjalo descansar, a nadie le gusta que ensucien su casa después de haber limpiado.

  • ¡Camina un poco!

Antes de terminar la noche e irte a dormir, sal a dar un paseo y camina algunas cuadras. Caminar promueve el movimiento peristáltico, favoreciendo la digestión. Finalmente ,duerme… No existe nada más reponedor que eso, aprovecha y descansa por lo menos 8 horas.

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