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#NadieMenos

#NadieMenos

 

La consigna #NiUnaMenos es una consigna que ya todos conocemos y que dio nombre a uno de los muchos movimientos feministas que hay hoy en nuestro país. Sin embargo, es muy común que, ante el pedido de que nos dejen de matar, salga alguien a decir que no deberíamos defender solo a las mujeres, sino a todas las vidas en general. Malena Pichot menciona en su stand-up (disponible en Netflix) ese absurdo argumento que se resume en la frase #NadieMenos.

 

Una causa no elimina la otra

Esta idea ilógica parte de la premisa de que apoyar una causa implica no apoyar otra o, peor, ir en contra de ella. Un ejemplo reciente es el movimiento en EEUU “Black Lives Matter”, que defendía la vida de los ciudadanos afroamericanos. Muchos salieron a reclamar que todas las vidas importaban, como si reclamar las muertes injustas y los abusos cometidos contra las personas de cierta raza, significaran minimizar otras muertes o justificarlas. El movimiento tiene como único objetivo poner la lupa en un problema real y lo cierto es que la discriminación racial es un asunto serio que causaba y sigue causando muertes y maltratos. Si le cambiamos el nombre y lo llamamos “Todas las vidas importan”, ¿no pierde el objetivo?

Sabemos que es deporte nacional criticar. Esto no siempre es malo, ya que en un contexto en el que los poderosos nos pisotean y los políticos aprovechan su posición para enriquecerse en lugar de velar por el país, se necesitan voces que señalen, cuestionen y reclamen. El problema empieza cuando se espera que todos reclamen por lo mismo. Si una persona se dedica a buscar refugio para animales, habrá alguien que diga que los niños abandonados son más importantes. Si uno marcha por legalizar la marihuana, otro dirá que se debe combatir la pobreza. Es la misma canción con la lucha feminista: “no se debe luchar solo para que no maltraten a las mujeres, sino para que no maltraten a nadie”.  Las feministas no apoyamos el maltrato a los hombres, ni lo justificamos ni creemos que es mejor o peor que otro maltrato, simplemente no es nuestra lucha. Nos encantaría acabar con la violencia en general, pero nuestra meta principal es lograr la igualdad entre hombres y mujeres y, dentro de ese objetivo está, por supuesto, que dejen de golpearnos, quemarnos y matarnos.

 

Diferencias abismales

¿Y por qué nuestro foco en la violencia contra la mujer? Primero, porque es parte de la epidemia llamada “machismo”. Las agresiones que solemos sufrir parten de la idea de que somos inferiores, de que somos propiedad de un hombre y por ello le debemos obediencia. En segundo lugar, porque las diferencias de género en la violencia en nuestro país son enormes. Los hombres sufren violencia, pero la misma que nosotras: robos, asaltos, atropellos… en fin, vivimos en un país violento. Las mujeres sumamos a todo eso la violencia de género, que ocurre, principalmente, en la casa. La gran mayoría de feminicidios son cometidos por parejas o ex parejas de la víctima, usualmente motivados por celos (sentimiento de que se pierde lo que es de uno).

Sabiendo esto, ¿es lógico comparar el ataque de una pepera que quemó las piernas de un fotógrafo con el que sufrió Eyvi Ágreda? Ambos ataques son condenables, sin duda, pero no se pueden comparar. En el primer caso, el objetivo de la pepera es robar y su víctima es un hombre porque es el que “cae” más fácilmente. Nadie lo atacó por ser hombre o por considerarlo menos, lo hicieron por sacar un provecho monetario y por considerarlo una víctima fácil. Eyvi murió por ser mujer. El atacante le gritó, antes de prenderle fuego, que si no era de él no sería de nadie. Él la había acosado por un tiempo, ella lo había rechazado y él afirma que quiso darle una lección por considerarla “bonita y sobrada”. Aunque se ha vuelto un caso icónico, Eyvi no es la única. Basta con prender la televisión para saber que este tipo de ataques son muy comunes, mientras que el de la pepera que quemó a su víctima es un hecho aislado. No hay punto de comparación.

Entonces, la próxima vez que veas a alguien minimizar un movimiento, recuérdale que una lucha no invalida otra. Nuestro objetivo es la igualdad y no pararemos solo porque haya otros problemas alrededor. Vivas nos queremos.

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