Motivación culposa

Motivación culposa

 

En muchos gimnasios y centros o grupos de entrenamiento, aparte de dar consejos de ejercicio, se preocupan también por dar recomendaciones de alimentación y todo lo que conlleva un estilo de vida saludable. Estas pautas las dan muchas veces con conocimiento, pero lamentablemente, las dan también sin conocer más que la propia experiencia. Incluso, hay lugares donde te motivan a seguir estilos específicos de alimentación sin conocer tu historial o condición de salud.

Con las redes sociales, la imagen corporal -sobre todo la de la mujer- se ha trastornado y tendemos a anhelar esos cuerpos perfectos que vemos en Instagram, lo cual genera mucha inseguridad, afectando sobre todo a adolescentes. En muchos casos estas inseguridades terminan desencadenando desórdenes alimenticios como, por ejemplo, la anorexia y la bulimia.

En una sociedad donde la imagen corporal está totalmente trastornada es preocupante cómo coaches y entrenadores físicos “motivan” a sus clientes a ejercitarse con mensajes que, yo defino, como anorexígenos.

Algunos típicos ejemplos son:

  • “Es lunes, ¡a ponerle ganas para quemar todo lo que han comido el fin de semana!”
  • “Todos los que comieron panetón en Navidad, ¡10 planchas más!”
  • “¡Con fuerza para que bajen esas “llantas”!”.
  • “¡Trabajen las piernas que ya llega el verano!”
  • Típica en noviembre: “Ya se acerca la época del bikini, ¡empiecen dieta y a entrenar más fuerte!”

Estas frases, que suelen llamar “motivadoras”, son en realidad una razón para sentir culpa constantemente sobre lo que comiste. Te hacen cuestionar qué tan “aceptable” está tu cuerpo para poder usar un bikini, te recuerdan que tus piernas tienen celulitis, que tienes uno que otro rollo en la barriga o que tus brazos no están definidos, todo desde una perspectiva negativa.

No sé cuál es la necesidad de hacer sentir culpable a alguien sobre su alimentación o su físico para que haga ejercicio. Creo que a estas alturas hacer ejercicio solo por los resultados físicos es una tontería, sabiendo los innumerables beneficios de salud que el mismo trae. Sería mejor que motiven a sus clientes diciéndoles todas las enfermedades que pueden prevenir con el ejercicio, el bien que le hace a sus huesos y lo favorecedor que es para la mente.

Algo muy preocupante es que existen personas especialmente vulnerables que, al escuchar este tipo de mensajes, se cuestionan todo lo que comen y básicamente el mensaje que reciben es uno que les dicta “quema todo lo que comes” y “elimínalo de tu cuerpo”, lo cual podría fácilmente resumirse en “vomita” o “no comas”. De repente muchos piensan que estoy exagerando, pero lamentablemente esta es la lucha de muchas personas que tratan de sobrevivir a tal presión social.

Me ha tocado estar en una clase de gimnasio en la cuál antes de empezar la profesora preguntó: “¿Qué han desayunado?” a lo que una alumna respondió: “Fruta picada y 2 huevos”. Como la profesora seguía una alimentación sin derivados de animales, no tuvo ningún problema en criticar ese desayuno que era nutricionalmente perfecto. Ojo: que existan personas que siguen una alimentación especial que les funciona no significa que todo el resto está equivocado. Lo mismo pasa con los suplementos, hay entrenadores que te dicen que no se van a ver resultados a menos que se consuman proteínas o quemadores, lo cual no es cierto.

 

“Basta de motivar bajoneando […] ¡Motiven de forma positiva, que sume a las personas y salgan más confiadas y seguras de cada una de sus clases!”

 

No creo que nadie lo haga con ánimos de ofender o generar inseguridad en otras personas, pero como instructores de salud hay que ser más conscientes del impacto que tienen sus palabras y lo influyentes que son en sus clientes. La persona que está al frente puede estar lidiando, más seguido de lo que quisiéramos, con trastornos alimenticios, y al transmitirle esos mensajes lo único que se logra es alimentar sus inseguridades -y las del resto también.

Yo me preocupo mucho porque las personas se sientan bien con su cuerpo, aunque no sean su mejor versión aún, y las motivo a celebrar los pasos que dan para sentirse bien y mejor con su cuerpo; considero que soy bien relajada con la alimentación y trato de transmitirle eso a mis pacientes, que sepan que salirse de la dieta no está mal, que lo importante es ser consciente de lo que comen y saber elegir opciones saludables y de buena calidad la mayor parte del tiempo.

Basta de motivar bajoneando, de decir que sigan ejercitándose “porque se ven mal”, “porque tienen celulitis” o “porque sus brazos no están suficientemente marcados”. Basta de asumir que todos hemos comido sin mesura el fin de semana y que tenemos que “quemar” lo que hemos comido. ¡Motiven de forma positiva, que sume a las personas y salgan más confiadas y seguras de cada una de sus clases!

 

“si eres de las personas que constantemente se culpa por lo que come, trata de elegir alimentos más sanos, no necesariamente menos calóricos, de los cuales no te puedas arrepentir por haber comido.”

 

Si te sientes identificada y en algún momento has evitado ir al gimnasio por no querer enfrentarte a todos esos mensajes que te hacen sentir mal, o has sentido culpa por lo que comiste o por no rendir lo suficiente para ver los resultados “ideales”…, si te sentiste mal y desmotivada al salir de una clase, te digo honestamente: no te preocupes. No te sientas mal y no le hagas caso a ese tipo de mensajes. ¡Con haber tomado la iniciativa de hacer ejercicio ya estás un paso adelante y vas por buen camino! Piensa en lo que puedes hacer para que tu salud en general se vea beneficiada; cuando un cuerpo está sano, bien alimentado y se mantiene activo, los resultados físicos llegan con el tiempo como algo secundario.

Un consejo que siempre doy: si eres de las personas que constantemente se culpa por lo que come, trata de elegir alimentos más sanos, no necesariamente menos calóricos, de los cuales no te puedas arrepentir por haber comido. Ser consciente de lo que uno come o no come es la mejor forma de tener una relación sana con la comida. Y si no puedes sola, busca ayuda con la familia, amigos y profesionales de la salud para que te puedas sentir más tranquila y segura de que vas por buen camino.

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