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Aceptación y resignación: ¿Modelo plus size? No.

Aceptación y resignación: ¿Modelo plus size? No.

Alana Avendaño

 

He peleado (porque luchar se queda corto) con mi peso desde los 7 años, en los que tenía una barriguita abultada y mi mamá, con su trauma de que no sea gorda como su madre, es decir, mi abuela, me llevó a un primer nutricionista que me hizo mi primera dieta de restricción calórica.

Podrá sonar gracioso, pero recuerdo la ansiedad que tenía al ir a los cumpleaños infantiles y ver que todas comían las golosinas y yo no podía porque tenía la mirada de mi mamá encima. Esto me generó muchos traumas y conductas inapropiadas que no son el tema de hoy, pero que valen la pena mencionar para tener una mirada más amplia de lo que fue mi iniciación con las dietas y mi relación con mi cuerpo.

Pasaron los años -siempre con unos kilitos de más- durante los que me la pasé pensando que no era suficiente y que con unos kilos menos más sería perfecta Y FELIZ (la más grande mentira que nos han hecho creer por años los medios de comunicación con imágenes de mujeres hermosas, delgadas, y “felices”.)

Los problemas hormonales llegaron para quedarse en mi cuerpo…, mi mala relación con la comida, los problemas a la columna y las cirugías que conllevaban estos problemas hicieron que no pueda hacer deporte, y mi embarazo sumó a que el día de hoy tenga un cuerpo mucho más voluptuoso del que me gustaría tener. Siempre he sido de las chicas que tienen la famosa “cara bonita” -frase que odio ya que la mente entiende por eso que es lo único bonito que tienes- y es por esa “cara bonita” que creo que me han pedido ser modelo plus size tres veces.

 

“Aceptarse cuando una no es talla S y goza de buena salud me parece perfecto, admirable y envidiable, pero si eres una persona con sobrepeso, tienes problemas de salud y no haces nada al respecto…, eso es resignarse.”

 

El fenómeno plus size vino para quedarse… Hace varios años somos cómplices de su crecimiento en la industria de la moda, lo cual maravilloso porque responde a una innegable necesidad teniendo en cuenta que no todas encajamos en una talla estándar o una talla 0. Las mujeres hoy en día queremos vernos reflejadas en los comerciales de TV, en los escaparates y en los afiches publicitarios y felizmente se está generando, poco a poco, un cambio en la mentalidad de los publicistas y marketeros.

Me encanta seguir por redes sociales a todas las grandes exponentes de modelos plus size… Encabezándolas a todas está la hermosísima Ashley Graham, a quien acabo de ver en el desfile de Dolce&Gabanna y su belleza era de lo más imponente, la admiro y me encantaría tener la confianza que transmite y creerme tan hermosa como ella lo es.

El ejemplo que ellas dan es admirable…, viven una vida sana, hacen deporte y comen muy bien, pero son chicas de contextura grande, y eso está bien. Han sacado provecho de su cuerpo e imagen y viven saludablemente. Han aceptado que no sería natural en ellas ser talla 1 o 2 y que con una talla 12-14 se sienten cómodas y se les ve bien. Son mujeres sanas.

Al decir sanas me refiero a que no tienen problemas de salud…, no tienen resistencia a la insulina, no tienen diabetes, no tienen problemas de presión arterial alta, u otras enfermedades metabólicas, producto del sobrepeso. Para mí ese es el detalle que diferencia la aceptación de la resignación.

Aceptarse cuando una no es talla S y goza de buena salud me parece perfecto, admirable y envidiable, pero si eres una persona con sobrepeso, tienes problemas de salud y no haces nada al respecto…, eso es resignarse.

 

“Me acepto, pero no me he resignado.”

 

Con esto no me refiero en absoluto a que uno debería esconderse detrás de ropa ancha, no arreglarse, no disfrutar de la vida… Si quieres salir con un short y un crop top y te sientes hermosa ¡hazlo! Nunca sientas que “no debes”, pero jamás caigas en la resignación porque eso es lo que te va a enfermar.

¿Por qué me he negado cada vez que me han propuesto ser modelo plus size? Por todo eso… Porque no me considero una persona sana y no soy un ejemplo a seguir en ese sentido. Me acepto, pero no me he resignado. Sigo luchando por ser cada vez más sana y poder revertir los problemas de salud que tengo porque quiero vivir mil años si es posible, y cuando lleve un estilo de vida saludable mostrarme al mundo como mujer plus size que siempre, y con orgullo, seré.

Quiero concluir esta reflexión diciendo que todas somos hermosas sin importar la talla…, todas merecemos sentirnos bien con nosotras mismas y merecemos ser amadas por alguien que nos valore -con kilitos de más o no. Lo más importante en la vida es que nosotras nos amemos y tratemos de hacer lo mejor por nuestro cuerpo, porque es el único que tenemos. No nos resignemos nunca y sigamos luchando por ser nuestra mejor versión, por dentro y por fuera, ya que sin importar la talla todas somos lindas.

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  • Alana Bella. Tienes muchisima razon en la reflexion que haz hecho. Eres muy hermosa. No solo fisicamente, si no interiormente. Un maravillosa Madre y Esposa. Siempre pendiente de ellos. Un beso grande.

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