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Menores de edad bajo el reflector mediático: ¿dónde está el límite?

Menores de edad bajo el reflector mediático: ¿dónde está el límite?

María José Chávez
Hijos de influencers

Muchos famosos e influencers comparten la vida de sus hijos en las redes sociales, de manera que estos se han convertido en mini celebridades sin necesariamente conocer lo que esta exposición mediática representa.

Según un estudio de AVG Research, el 5% de los niños menores de dos años ya tiene su propio perfil en Facebook. Más alarmante aún: el 81% de los bebés ya tiene presencia digital antes de cumplir medio año y un 23% está en las redes sociales sin ni siquiera haber nacido solo porque sus padres comparten las ecografías en redes sociales.

La exposición de menores de edad en contenido digital es una problemática relativamente nueva que pasa casi desapercibida. ¿Por qué? Observar las imágenes de niños en redes sociales nos produce ternura antes que preocupación. Sin embargo, y más del evidente peligro de exponer a los niños en Internet, hay una cuestión que hemos pasado por alto: estamos vulnerando su derecho a la intimidad.

¿Cuál es el límite?

Son muchas las celebridades que comparten fotos de sus hijos, ya sea en un viaje familiar o en una fecha especial, en las redes sociales: Reese Witherspoon, David Beckham, Shakira, Iker Casillas, Beyoncé, y muchos otros, lo hacen esporádicamente.

Hay quienes pueden estar de acuerdo y hay quienes no, pero la verdad es que esta acción per se no incurre en ninguna falta (ética ni legal) pues todos hemos compartido alguna vez momentos con nuestra familia. Entonces, ¿dónde está el límite? Si la acción de exponer a un hijo repercute directamente en colaboraciones, patrocinios o cualquier otra actividad retribuida, pues entonces se está lucrando con la imagen de un menor.

“La exposición de menores de edad en contenido digital es una problemática relativamente reciente que ha pasado casi desapercibida”.

Si bien con las personas naturales y anónimas una foto en Instagram no llega a más que unos cuantos seguidores y no se obtiene nada a cambio, con los famosos o influencers la situación es distinta. Tienen millones de seguidores que conocen a sus hijos desde antes de haber nacido, y que siguen su crecimiento y desarrollo prácticamente en tiempo real.

Muchos influencers aceptan regalos de marcas infantiles para su bebé y las etiquetan para hacerles publicidad a cambio de canje o alguna retribución económica. Esos padres ya le están otorgando una visibilidad digital o mediática al menor y lucran gracias a él recibiendo regalos e incentivos. En casos más extremos encontramos a hijos de famosos que tienen hasta una cuenta propia en Instagram como Boomer Phelps, el hijo de Michael Phelps, que con solo 3 años tiene más de 650 mil seguidores.

Tu hijo no te pertenece

Menores de edad influencers

Silvia Álava, psicóloga educativa, afirma que “la vida privada del niño es suya, no de sus padres. (…) Son tus hijos, pero son una parte independiente de ti. Tienen su propia vida y sus propios derechos”.

Un gran problema al que se enfrentarán los hijos de los famosos e influencers cuando cumplan la mayoría de edad, es que encontrarán una identidad digital que no ha sido creada por ellos y que quizás no corresponde con su realidad.

“Exponer el día a día de los hijos en redes sociales puede ser agotador para ellos. ¿Realmente queremos que dejen de jugar para tomarse fotos posando?”.

Por ejemplo, los medios de comunicación sí están obligados a pixelar los rostros de los menores en sus publicaciones y videos, pero ¿qué ocurre cuando son los padres quienes utilizan la imagen de sus hijos en redes sociales? El tema no está legislado todavía y probablemente recién se haga cuando veamos las consecuencias.

En ese sentido, aquí hay algunas cuestiones que los padres deben analizar si deciden exponer a sus hijos en Internet:

  1. ¿De verdad quiero que mi hijo comience a tener una identidad digital tan pronto? Esa información quedará para siempre en la red, aunque la borremos.
  2. Aunque sea la madre o el padre el que gestione el contenido, este siempre estará asociado a la imagen del niño (ya sea para halagos o críticas).
  3. Exponer el día a día de los hijos en redes sociales puede ser agotador para ellos. ¿Realmente queremos que dejen de jugar para tomarse fotos posando y patrocinando alguna marca?
  4. Al llenarlos de regalos de todas las marcas, podríamos estar distorsionando el mundo real; enseñándoles, sin querer, que las cosas caen del cielo.

Lo cierto es que estos niños no han decidido ser famosos y, muy probablemente, no tengan todavía una idea elaborada sobre lo que ello puede representar en su vida. Tu hijo no te pertenece como te pertenecen un par de zapatos que son de tu propiedad porque las relaciones humanas no son iguales a las relaciones entre personas y objetos.

Los hijos de los influencers no son todavía tan mayores para que podamos ver las consecuencias de esta exposición mediática, y las redes sociales son un terreno muy amplio y complejo por explorar. Lo único cierto es que más temprano que tarde empezaremos a ver las repercusiones de dicha exposición.

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