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Mansplaining

Mansplaining
“The Jury Room” by Norman Rockwell. Carátula de Saturday Evening Post, 14 de Febrero, 1959.

Este es un término que descubrí hace relativamente poco y que se usó por primera vez en 2008. En resumen (aunque hay mucho detrás), es la costumbre de los hombres de explicar lo que nadie les pidió que expliquen.

¿Es sexista dar una opinión? ¡Por supuesto que no! Tampoco es mansplaining cada vez que un hombre lo hace, pero durante mucho tiempo hemos normalizado que nos expliquen, corrijan, opinen y discutan desde una posición de supuesta superioridad donde se tiene la verdad absoluta. Me pasó mucho en el último mundial, donde varios me hablaban de fútbol asumiendo que era la primera copa del mundo que veía. Me pasa en incontables reuniones de trabajo. Antes pensaba que era porque era joven, luego porque era nueva en un trabajo, hasta que noté que las mujeres no lo hacían: hay una tendencia en los hombres (no todos) en tratarnos como subordinadas, aunque no lo seamos, y en explicarnos algunos temas como si supiéramos nada. Más veces de las que he querido he interrumpido una explicación con un “ya lo sé” (porque un “nadie te lo preguntó” me hubiera metido en problemas).

 

“Es increíble cuando algo ha existido siempre, te ha pasado miles de veces y, de pronto, descubres que tiene un nombre y que ya no tienes por qué soportarlo. Lo habíamos normalizado tanto, que alguien tuvo que inventar una palabra para empezar a cuestionarlo.”

 

Entonces, ¿cómo reconocemos el mansplaining y lo diferenciamos de una simple explicación? La palabra clave es la condescendencia: una actitud que se disfraza de amabilidad, pero que solo esconde una visión jerárquica donde la mujer está siempre por debajo. Esta conducta es bastante dañina, ya que genera que las mujeres participemos menos en reuniones y hablemos menos en público al reforzar la inseguridad y la percepción errónea de que sabemos menos. Un estudio de Brigham Young y Princeton determinó que, contrario a los prejuicios que nos pintan de habladoras, los hombres hablan 3 veces más en las reuniones. Y no se equivoquen, no es porque las mujeres tengamos menos que decir.

Es increíble cuando algo ha existido siempre, te ha pasado miles de veces y, de pronto, descubres que tiene un nombre y que ya no tienes por qué soportarlo. Lo habíamos normalizado tanto, que alguien tuvo que inventar una palabra para empezar a cuestionarlo.

Con este término han nacido unos cuantos más, como el manspreading (manera en que se sientan los hombres con las piernas abiertas, invadiendo el espacio de las personas a los lados) o el manterrupting (similar al mansplaining, pero interrumpiendo a la mujer), entre otros. Al igual que los anteriores, son actitudes y acciones que recién al darles nombre empezamos a cuestionar. De hecho, el  Journal of Language and Social Psychology demostró que las personas (hombres y mujeres) tienden a interrumpir más a su interlocutor si esta es una mujer

¿Cuánto tiempo pasará para que un hombre critique este artículo y diga que tanto hombres y mujeres dan información sin que se les pida y sintiéndose superiores?


Fuentes:

https://newrepublic.com/article/151237/robert-mueller-winning

https://www.livescience.com/7420-men-talk-women.html

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