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Magdyel Ugaz: “Las mujeres no deberíamos mirarnos como competencia”

Magdyel Ugaz: “Las mujeres no deberíamos mirarnos como competencia”

Romina Guiulfo

Nos reunimos con Magdyel Ugaz para hablar sobre su participación en la carrera de Avon a favor de la lucha contra el cáncer de mama, pero con un café sobre la mesa era imposible no redirigir la conversación a otros caminos, especialmente a conocer de cerca cuál es la relación de la actriz con su cuerpo y las lecciones de vida que hoy la acercan cada vez más al bienestar personal.

Basta con poner su nombre en Google para conocer que Magdyel Ugaz no se detiene. Ya sea en la televisión como conductora de “Mujeres al mando” o como actriz de diversas producciones locales, ella no para.

Sin embargo, en los últimos años su vida ha tomado un rumbo que muy pocas personas conocen. Hoy estudia coaching ontológico, una disciplina que busca interpretar a los seres humanos. La Magdyel de hoy no quiere aceptar diversos roles en simultáneo, sino también regalarse momentos de paz para mirarse a sí misma y disfrutar el presente.

Hace poco leí un dicho en internet que dice que glorificamos el estar full. ¿Qué piensas de eso?

Creo que una mujer empoderada no es la que no para de trabajar, sino la que realmente se escucha. El empoderamiento también debe verse por el lado amable: un acto de amor con nosotras mismas y no un acto de rebeldía.

Sí, es cuidarnos desde las cosas más básicas que damos por sentado. Por ejemplo, nadie glorifica ir a un chequeo médico…

Este año hice un viaje que tenía pactado desde hace diez años. Cuando estuve en el viaje, pensé “debería estar en Lima trabajando”. Y luego dije: ¿qué estoy haciendo? ¡Debo disfrutar! Estoy aquí por mi propio esfuerzo. He hablado con varias amigas a las que les pasa lo mismo… Les cuesta disfrutar. Es muy chocante. Solemos reprimirnos.

También omitimos el hablar de temas íntimos con nuestras amigas. Hay una barrera invisible de “estas cosas no se hablan: es tu cuerpo y tu intimidad. Felizmente, cada vez se habla más de salud mental

He escuchado que hay gente que dice “yo no estoy loca, no voy a ir al psicólogo”. Qué loco que nos cueste pedir ayuda, cuando mirarnos y pedir apoyo es lo que nos va ayudar a no sufrir. Creo que una gran causa de las enfermedades hoy en día es solo exigirle a nuestro cuerpo sin escucharlo.

Cruzada global

Al año, se estiman aproximadamente 7 mil nuevos casos de cáncer de mama y 2 mil fallecimientos a causa de esta enfermedad en el Perú (en el país, se ha posicionado como la primera causa de muerte por cáncer en las mujeres peruanas).

Recientemente, Magdyel Ugaz se ha puesto la camiseta de la carrera y Caminata Avon contra el cáncer de mama, que se realizará este domingo 21 de octubre en el Pentagonito de San Borja. ¿El motivo? Generar conciencia sobre la importancia de los chequeos anuales. “Cuando mi mamá y yo decidimos ir a hacernos la mamografía, no sabíamos dónde hacernos el procedimiento. Por eso es importante hablar”, revela.

¿Cómo nace tu relación con Avon?

Mi relación con Avon empieza cuando me invitan a ser embajadora de la campaña contra el cáncer de mama. Pienso que hablar de nuestro cuerpo y hacernos el autoexamen de mama es sumamente importante. Está comprobado que el cáncer de mama detectado a tiempo puede salvar vidas. Por eso es importante abrir la conversación y pedir ayuda. Son cosas que parecen pequeñas, pero que pueden hacer un gran cambio en el mundo.

Me imagino que varias mujeres no se realizan el autoexamen y no conocen su propio cuerpo…

Esa también es nuestra invitación. Acercarnos a nuestro cuerpo desde otro lugar: un lugar más amable en el que podemos mirarnos sin juzgarnos. Cada vez que sale la foto de una mujer haciéndose el autoexamen, ya hay personas que lo toman como una broma y eso puede resultar incómodo.

Como mujeres debemos aceptar el cuerpo que tenemos. ¿Cómo crees que aceptarlo influye en encontrar la felicidad?

Si realmente yo no valido lo que soy, ¿voy a esperar el reconocimiento de afuera toda mi vida? Es un camino que yo misma me he invitado a transitar desde hace un tiempo y sigo ahí. Cuando tú estás mirándote a ti, ves cosas que no precisamente te gustan de ti. Pero hay que decir: esto está en mi vida para darme un aprendizaje y decirme cosas. Tengo la opción de no verlo y bloquearlo, o tengo la opción de conocerlo y aceptarlo. Y decir: esto es parte de mi historia y quiero convivir con esto de una manera que no me juegue en contra, sino más bien a mi favor.

Imagino que, al ser un personaje público, a la par de escuchar tus propias críticas también debes escuchar las del resto.

Es muy loco. Hay 500 mil comentarios increíbles, pero a veces te quedas atrapada en tres comentarios negativos. Algo que estoy descubriendo en este aprendizaje que me estoy regalando es que he vivido mucho tiempo recibiendo los comentarios y las críticas como verdades. Ahora estoy viendo qué peso le doy a los comentarios que dice la gente de mí y a lo que yo creo de mí misma.

¿Qué le dirías a una Magdyel más joven sobre aceptarse y quererse a sí misma?

Le diría muchas cosas, pero principalmente que debe escucharse. Nuestra intuición y vulnerabilidad son dos cosas maravillosas, y creo que ahí podemos habitarnos con amor. A veces decimos “no puedo permitirme ser frágil”, pero quizás así podemos abrazarnos y conocernos más. Debemos permitirnos vivir nuestras emociones.

Regresando a la campaña de Avon, ¿buscan empoderar a las mujeres?

Sí, en gran parte se busca decirle a la mujer: aparece, aquí estás. La idea es abrir la conversación: hablar, y no agachar la cabeza. Además, he visto las imágenes de las carreras y es como una fiesta de celebración femenina. La cruzada Avon también invita a la hermandad. Yo estoy para ti y tú estás para mí. Nos une nuestro sexo y las historias pasadas de las mujeres que han luchado por nosotras.

En tu carrera profesional, ¿cómo has manejado la competencia entre mujeres?

Este año cuando empecé con el programa (Mujeres al mando), todos me decían: se van a terminar jalando las extensiones y pestañas. Decían que tres mujeres juntas era imposible. Y sí lo logramos. Tuvimos la oportunidad de mirarnos desde el lado humano y creamos un buen grupo. Nos hermanamos y nos reconocimos desde nuestras historias tan distintas y a la vez tan parecidas. Las mujeres no deberíamos mirarnos como competencia. Podríamos acompañarnos entre nosotras para no sentirnos solas en este camino.

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