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Los beneficios mágicos y científicos de la masturbación

Los beneficios mágicos y científicos de la masturbación

Raquel Rottmann

La masturbación es mi forma preferida de cuidado personal. Es una manera de conectarme conmigo misma, un recordatorio de que mi placer no es la responsabilidad de otra persona y una forma de acostumbrarme a mi cuerpo sexual. Todos necesitamos un poco de amor propio de vez en cuando.

Visual: Camille Defago

Si no me crees, aquí te explico cuáles son los beneficios de la masturbación.

¿Cómo puedes saber lo que te gusta y decírselo a tu pareja si no te masturbas? La masturbación hace que sea más fácil hablar de lo que te gusta y desagrada. Pero hay una razón más importante para explorar tu cuerpo: la masturbación te ayuda a enfocarte en tu placer.

El placer es tuyo

Un estudio realizado en los Estados Unidos demostró que, en el transcurso de un año, un 83% de hombres entre los 20 y 24 años se habían masturbado; mientras que solo un 64% de mujeres, del mismo rango de edad en el mismo lapso de tiempo, lo habían hecho. Según Kristen Mark Ph.D, investigadora de sexo y relaciones, solo un 8.7% de mujeres se masturba diariamente en comparación con un 25% de hombres. ¡Yo soy parte de ese 8,7%!

“Nunca es tarde para conectarte con tu cuerpo sexual de manera más consistente. Debes empezar por considerar la masturbación como una parte saludable de tu desarrollo sexual”.

Mientras se investiga por qué ese número es tan bajo, Mark explica que esto se debe a la vergüenza que sienten las mujeres de sentir placer: la estigmatización de la sexualidad femenina hace que, por lo general, menos mujeres alcancen el orgasmo y se masturben menos que sus homólogos masculinos.

Felizmente, nunca es tarde para conectarte con tu cuerpo sexual de manera más consistente. Debes empezar por considerar la masturbación como una parte saludable de tu desarrollo sexual.

Los beneficios de integrar la masturbación a tu vida

  • Mejora la calidad del sueño.
  • Mejora el estado de ánimo y alivia el estrés.
  • Mejora el manejo de la depresión y la ansiedad.
  • Mejora tu propia imagen corporal.
  • Genera una mayor conciencia de tu cuerpo y tus deseos.
  • Mejora la autoestima sexual y mejora el sexo en pareja.
  • Genera una sensación de plenitud y presencia en tu propio cuerpo.
  • Reduce dolores como las migrañas.
  • Fortalece tus defensas.
  • Alivia los cólicos menstruales y los síntomas menopáusicos.
  • Alivia la sinusitis gracias a la producción de adrenalina.
  • Ayuda a aliviar el trauma sexual.

La ciencia de la masturbación

Al alcanzar el orgasmo, las diferentes partes de los genitales envían señales sensoriales al cerebro a través de nervios específicos. La diferencia en la calidad sensorial al estimular el clítoris, la vagina o el cuello uterino, se debe a que distintos nervios reciben actividad sensorial de cada una de estas zonas. Esto explica que existan tipos de orgasmos que resultan de la estimulación de diferentes partes de los genitales (y otras zonas erógenas).

El clítoris es suministrado principalmente por el nervio pudendo, la vagina por el nervio pélvico, y el cuello uterino por los nervios hipogástrico, pélvico y vago. Estas zonas se pueden estimular cada una por sí misma para producir diferentes tipos de orgasmos (o en simultáneo para lograr un “orgasmo mezclado”).

A medida que te estimulas sexualmente, se activan regiones del cerebro que participan en procesar el sentido del tacto. La corteza somatosensorial es el área del cerebro que procesa la comunicación de ciertas partes del cuerpo sensibles al tacto, temperatura y dolor.

A partir de ese momento, varias zonas cerebrales -aparentemente no relacionadas- como el sistema límbico (involucrado en la memoria y las emociones), el hipotálamo (involucrado en el control del cuerpo inconsciente) y la corteza prefrontal (involucrada en el juicio y la resolución de problemas), se unen uno tras otro mostrando niveles elevados de activación.

Estudios que lo comprueban

Barry Komisaruk, profesor emérito e investigador de la Universidad de Rutgers, realizó un estudio dentro de un escáner de resonancia magnética funcional, en el cual los participantes se masturbaron hasta alcanzar el orgasmo. Durante el clímax femenino, se registró actividad en la corteza pre-frontal, un área del cerebro que está relacionada con aspectos de la conciencia.

Sí, el orgasmo puede activar tu amígdala, que está directamente relacionada con tu expresión emocional y tus sentimientos. Incluso, puedes experimentar una mayor producción de oxitocina (la hormona del amor) durante la masturbación, debido a la actividad del hipotálamo.

Curiosamente, otro estudio realizado por Janniko Georgiadis, usando los mismos procedimientos, demostró una actividad disminuida en la corteza pre-frontal. La diferencia entre los dos estudios es que Georgiadis utilizó a parejas durante el acto sexual, en vez de individuos masturbándose.

“Los orgasmos experimentados a través de la masturbación tienen diferentes efectos en la corteza pre-frontal que los orgasmos logrados con una pareja”.

El orgasmo investigado por Komisaruk fue a través de la autoestimulación, mientras que el estudio de Georgiadis fue con personas que llegaron al clímax por sus parejas. Lo que indica que puede existir una diferencia en cómo funciona el cerebro en estos dos escenarios. “Es posible que haya una diferencia entre alguien que intenta mentalizar la estimulación sexual, en lugar de recibirla de un compañero”, dice Georgiadis.

Los orgasmos experimentados a través de la masturbación tienen diferentes efectos en la corteza pre-frontal que los orgasmos logrados con una pareja. Cuando alcanzas un orgasmo, “se activan más de 30 sistemas cerebrales importantes”, dice Komisaruk. “No es un evento local, discreto. No hay un ‘centro de orgasmo’. Está en todas partes”.

Fuentes:

“The Science of Orgasm” de Barry R. Komisaruk, Carlos Beyer-Flores y Beverly Whipple (2006).

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