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Liderar sin zona de confort

Liderar sin zona de confort

Astrid Torreblanca
Liderar sin zona de confort

¿Por qué nos cuesta tanto la adaptación al cambio? ¿Alguna vez te lo has preguntado? El cambio es inevitable, ¡pero nadie nos enseña a cambiar! Es más, toda nuestra vida aprendemos a que las cosas son de determinada manera y vivimos pensando que así deben ser hasta que de pronto nos sorprende el cambio.

 

Lo cierto es que deberíamos ser capaces de transformarnos siempre y de promover el cambio en nosotros mismos. Ahí está el verdadero secreto del crecimiento personal y profesional.

El cambio en sí no es doloroso, pero la resistencia a cambiar sí

Cuando salimos de nuestra zona de confort, y empezamos a sentir y a darnos cuenta de el cambio, sentimos miedo porque no sabemos qué nos espera y comenzamos a negarlo.

Quienes permanecen menos tiempo en la fase de negación y miedo pueden ser capaces de adaptarse más rápidamente y abrazar el cambio, darle la bienvenida e incluso promoverlo y adelantarse a él. Todo es cuestión de actitud.

Los líderes deben ser agentes que inspiran el cambio de manera positiva: saben autoliderarse, reinventarse y acompañar a sus equipos a transitar con éxito por todo el proceso.

Debemos desarrollar nuestros conocimientos más allá de lo racional, aprender a identificar nuestras emociones, dirigirlas y utilizarlas para poder influir en los demás. Asimismo, debemos motivar y organizar a nuestro equipo hacia el logro de los objetivos con mucha inteligencia emocional.

Hablemos de resiliencia

Los modelos tradicionales de liderazgo quedaron atrás y desde hace algún tiempo escuchamos el término resiliencia: la capacidad que tiene el ser humano de reinventarse. Siempre hay amenazas, pero a los líderes resilientes ningún obstáculo puede detenerlos. Un líder resiliente es capaz de resolver problemas, tomar decisiones y mantener la calma.

Quien quiere ser líder debe saber liderarse a sí mismo. Si no logramos eso, no tenemos una base de credibilidad sobre nuestros propios valores para poder inspirar a otros.

Por eso los líderes siempre siguen aprendiendo. Si no se ponen al día, se estancan. Aún así, el líder debe transitar de la zona de confort a la zona de aprendizaje, crecer y aprender nuevos comportamientos y habilidades. Solo así podrá alcanzar nuevos objetivos y mejorar.

Eliminemos barreras, utilicemos los errores como oportunidad de aprendizaje y celebremos las pequeñas victorias. Finalmente, como diría Darwin, “todo lo que no evoluciona desaparece, sobreviven solo los que se adaptan mejor al cambio”.

No conformarnos es un desafío. No tengamos miedo. Rompamos esquemas. Ser líder es andar fuera de la zona de confort.

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