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Las niñas que se volvieron un ejército

Las niñas que se volvieron un ejército

 

Aly Raisman nació en Massachusetss, Estados Unidos, hace 23 años y empezó a los 2 años a practicar gimnasia. No es raro que en los países que lideran este deporte las niñas empiecen a tan temprana edad. Ni bien cumplió la edad reglamentaria para iniciar su carrera profesional entró al equipo nacional de gimnasia y empezó a acumular medallas en todas las competiciones a las que iba (American Cup, Pacific Rim Championship, U.S Classic, etc.). Al año siguiente, luego de que una compañera sufriera una lesión antes del campeonato mundial, Aly se convirtió en la capitana del equipo que llevó a su país a conseguir la medalla de oro.

En 2012 clasificó a los juegos olímpicos, que en gimnasia es considerado el evento más importante. No solo consiguió la medalla de oro por equipos y en suelo, y la de bronce en la barra de equilibrio, sino también empató en tercer lugar en la competencia individual, pero no obtuvo la medalla porque la regla del desempate no la favoreció. En un deporte en el cual se tuvo que poner edad como mínima 16 años para participar porque habían chicas de 13 ganando medallas, es muy raro llegar a competir en dos olimpiadas, y sin embargo, Aly volvió en el 2016, año en el cual volvió a ganar la medalla de oro por equipos, la de plata en suelo y esta vez sí se subió al podio en la competencia individual, detrás de su compañera de equipo Simone Biles.

Si bien Aly no ha sido la más destacada del equipo o la que más medallas ha conseguido, su historia me fascina porque en esta lo que destaca no es el talento, sino la constancia y la dedicación. Cualquiera que haya seguido su carrera de cerca sabe del sacrificio y esfuerzo que le costó conseguir todo lo que consiguió y habrá sentido de primera mano enorme felicidad con cada triunfo logrado.

“Hay momentos en que sientes que físicamente ya no puedes más, pero tu entrenador te dice que hagas dos rutinas más y las haces porque no quieres que algún día te diga: bueno, si te hubieras esforzado más, tal vez hubieras entrado al equipo. No quiero nunca, jamás, llegar a ese punto.”

-Aly Raisman

 

®Vitamina M

Detrás de las sonrisas

Hace unos meses todas las imágenes de Aly y sus compañeras abrazándose y llorando de felicidad al ganar cada campeonato se vieron empañadas por las denuncias de algunas gimnastas, ella entre todas, hacia el médico de la selección por abuso sexual, destapándose el más grande escándalo de este tipo en la historia del deporte. Larry Nassar, aprovechando su posición de poder y la confianza de las niñas y sus padres, se aprovechó de ellas durante años.

Solo piensen en el sacrificio que tiene que hacer una gimnasta que entra o quiere entrar al equipo nacional. Tiene que entrenar de 6 a más horas al día, 6 días a la semana -sin vacaciones de 3 meses como el resto de chicas de su edad-, ir al colegio de manera virtual en muchos casos, mudarse con toda su familia a una ciudad con un centro de entrenamiento o, en el peor de los casos, mudarse con una nueva familia, como en el caso de Gabby Douglas. Pasan más tiempo con sus entrenadores que con sus padres, más tiempo con sus compañeras de equipo que con sus amigos y deben renunciar a comer lo que quieran, a fiestas y a cualquier hobby fuera de la gimnasia. Entrenar durante años para una carrera que dura unos pocos, todo por un sueño que solo algunas alcanzan.

Ahora imaginen que a ese difícil camino se suma el infierno de tener que sufrir los abusos de alguien que debería estar ahí para aliviar su dolor. Que la asociación que debería proteger a estas niñas no se da cuenta de lo que está ocurriendo o decide no hacerlo, así que solo les queda soportar, durante años, la manipulación del doctor de la selección, con miedo y vergüenza a decir algo, con temor de que no les crean y que esto pueda frustrar el sueño que llevan persiguiendo todas su vidas. Hasta que un día una de esas niñas, que ya no es una niña, decide hablar…

 

“Larry es un depredador. Lo sé de primera mano. Cuando tenía 15 años y sufría de dolores crónicos de espalda, Larry abusó sexualmente de mí repetidamente encubriéndolo como tratamiento médico.”

Rachael Denhollander, ex gimnasta, actual abogada y la primera en denunciar a Larry Nassar.

Y una vez que una dio el primer paso, otras empezaron a hablar…

 “No pensé que estaría hoy aquí. Estaba asustada y nerviosa. No fue hasta que empecé a ver las impactantes declaraciones de otras valientes sobrevivientes que me di cuenta de que necesitaba estar aquí. (…) Y ahora, Larry, es tu turno de escucharme a mí.”

-Aly Raisman

De pronto eran decenas de mujeres dando su testimonio…

“Pensé que entrenar para las olimpiadas sería lo más difícil que tendría que hacer, pero en realidad, lo más difícil que he tenido que hacer es procesar que soy una víctima de Larry Nassar.

-Jordyn Wieber, campeona mundial y olímpica de gimnasia

 

¿Pero cómo pudo un solo hombre abusar de tantas mujeres, durante tanto tiempo sin que nadie diga nada? En primer lugar, estamos hablando de niñas, muchas de las cuales no entienden lo que está pasando cuando esto empieza y solo intuyen que hay algo que está mal. En segundo lugar, Larry Nassar tenía una posición de poder. Para cualquiera, un médico es una persona respetable, admirada y cuya misión es curar, no herir. Más aún, si se trata de un médico que trabaja en la institución donde estas niñas querían estar más que en ningún lugar en el mundo. Recordemos que se trata de personas que entrenan muchas horas, la mayoría sufre de lesiones y de muchísimo dolor. Pero, además, estaba la confianza de los padres. Por más increíble que parezca, muchos de los abusos cometidos fueron en la misma sala donde se encontraban los padres, sin que estos notaran lo que pasaba o sospecharan algo. Esto reforzaba la creencia de las gimnastas de que lo que ocurría podía ser parte del procedimiento médico, sumado a la manipulación de Nassar, diciéndoles que esos tocamientos eran parte del tratamiento para aliviar el dolor.

 

“Me has quitado la confianza en los otros y la capacidad de formar relaciones con cualquiera. Me quitaste la confianza hacia mis padres. Nada de esto fue culpa de ellos, pero me llevaste a creer que sí, porque mis padres estaban en la habitación, a solo unos metros, y no te importó violar la confianza que teníamos en ti.”

Kaylee Lorincz

 

Entre lo que más me impactó de este caso, está el hecho de que los primeros reportes de “mala conducta” de Larry Nassar datan de 1997, cuando algunas de las víctimas no habían nacido aún. Además, ha hecho falta que sean cientos de denunciantes para que la asociación de gimnasia tome cartas en el asunto, porque, al parecer, la voz de unas cuantas no es suficiente. Han pasado más de 20 años, 4 juegos olímpicos en los que fue médico de la selección y cerca de 150 niñas, convertidas ahora en un ejército, para que se haga justicia y esta semana, por fin, Larry Nassar fuera condenado a 175 años de cárcel, que se suman a una condena previa de 60 años. Además, la jueza a cargo del caso permitió a cada denunciante dar su testimonio frente a Lassar, dando como resultados decenas de poderosos mensajes que servirán ahora para que las niñas sepan que no deben callar y para que los adultos empecemos a tomar en serio a las víctimas.

 

“Aunque soy una víctima, no vivo y no viviré como una. Soy una atleta olímpica.”

-Jordyn Wieber

 

“Imagina sentir que no tienes ningún poder ni voz. ¿Sabes qué, Larry? Tengo poder y tengo voz y solo estoy empezando a usarlos. Todas estas valientes mujeres tienen poder y usaremos nuestras voces para asegurarnos de que recibas lo que mereces: una vida de sufrimiento recordando las palabras de este poderoso ejército de sobrevivientes.”

-Aly Raisman

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