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La vida a través de una pantalla

La vida a través de una pantalla

María José Chávez
digital

El coronavirus nos ha obligado a permanecer en casa y cambiar la forma en la que nos comunicamos. Hoy el mundo digital es la herramienta que nos permite acercarnos a los demás a pesar de la distancia.

Las descargas de aplicaciones de videollamada se han disparado en las últimas semanas. Muchas personas también han sucumbido a grabar TikToks y hay quienes comparten sus actividades del día a través de lives en Instagram.

Esa necesidad de interacción virtual que ha surgido durante el confinamiento es una reacción muy humana porque “el hombre es un ser social por naturaleza” (Aristóteles 384-322, a. de C.); necesitamos de los otros para sobrevivir. Y es que las redes sociales tienen el poder de hacer que la gente interactúe y participe, y hoy son parte importante de la evolución de la comunicación.

Internet: una salida al mundo exterior

Ya sea con la finalidad de comunicarnos o entretenernos, Internet se ha convertido en la salida para millones de personas desde que inició el aislamiento social obligatorio. Desde el teletrabajo hasta el ocio digital, el incremento del uso de redes sociales es poderoso.

Un estudio desarrollado por la compañía Smartme Analytics arrojó que el tráfico en Instagram aumentó en 22,7%; en Facebook 36,5%; y en Twitter 56,1%. En el país vecino de Argentina, por ejemplo, el tráfico de Internet se incrementó entre un 20 y un 25%, según datos de la Cámara Argentina de Internet (CABASE); en España el uso del servicio de mensajería de WhatsApp se ha quintuplicado; y en Italia el uso de Internet aumentó en 70%.

No solo la forma y frecuencia en la que conversamos ha cambiado, también los temas. Ahora discutimos temas económicos con la familia y temas más profundos con los amigos, porque el mundo ha cambiado muchas veces y ahora lo está haciendo de nuevo. Todos estábamos haciendo otros planes cuando esto sucedió, pero por un tiempo indefinido, parece que la humanidad tendrá que aceptar que la vida deberá vivirse con mascarillas y metro y medio de distancia.

Schimmenti, Billieux y Starcevic (2020) explicaron la respuesta humana de miedo durante esta pandemia. Describieron que el uso constante de redes sociales (pasar más tiempo en línea, en vivo, publicando contenido) responde al miedo a “no estar haciendo nada” y la necesidad de ser socialmente mirado y atendido; así como a la satisfacción de la sensación de pertenencia a un grupo que finalmente brinda a la persona una sensación de seguridad.

Una nueva forma de vivir

Por otro lado, el coronavirus, la cuarentena y el aislamiento social han llevado a que los consumidores hagan cambios significativos en la forma en que interactúan con el contenido en todas las plataformas. Silvia Martínez, directora del máster de Social Media de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), aseguró que la desinhibición en redes sociales de los usuarios de todas las generaciones es natural:

“Estamos viendo una explosión de uso de las redes sociales, entre gente joven pero también en generaciones que hasta ahora se habían mostrado reticentes. La tecnología es una extensión del ser humano y en esta situación de confinamiento lo que prima es conectar con los otros y proyectarnos para seguir estando ahí”.

“Ese es un reto pendiente: potenciar la inclusión digital para que cada vez más personas puedan tener acceso a Internet”.

El presidente del Perú, Martín Vizcarra, ya sinceró la situación que vivirá el país una vez terminada la cuarentena: se irán retomando las actividades, pero conviviremos con el virus. Será una etapa muy difícil porque las actividades no volverán a la normalidad y serán controladas. Tendremos que cambiar drásticamente la forma de hacer casi todo lo que hacemos: trabajar, hacer deporte, comprar, saludarnos, etc. Probablemente los cines tendrán que eliminar la mitad de sus butacas, los gimnasios requerirán reservas, las clases serán virtuales todo el año y los conciertos serán ahora por streaming; algunas cosas nunca volverán a ser como antes.

Sin embargo, con una penetración de smartphones del 45% (Statista) y una de Internet en el hogar de 45.5% (CEPAL) en América Latina y el Caribe, sabemos que estas nuevas formas y canales no podrán llegar a todos. Ese es un reto pendiente: potenciar la inclusión digital para que cada vez más personas puedan tener acceso a Internet. Mientras tanto, las redes sociales nos seguirán permitiendo ver cuánto tenemos en común en la forma como afrontamos esta situación nueva y desconocida, y serán, más que nunca, un medio para expresarnos y conectarnos con los demás, así sea a través de pantallas.

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