La regla: breve historia de una eterna compañera

La regla: breve historia de una eterna compañera

Si bien la regla se suma a nuestra rutina a partir de cierta edad y en teoría es un tema que conocemos a la perfección, no todas sabemos qué métodos higiénicos se utilizaban en la Antigüedad. Conocer la historia de la menstruación es importante para entender mejor algo que nos une sin distinciones de clase, cultura o raza.

Aunque hoy en día tenemos la suerte de contar con diversos productos para convivir con la regla (toallas higiénicas, tampones, copas menstruales, medicamentos para el SPM y hasta apps para controlar el ciclo menstrual), las mujeres que vinieron antes que nosotras tuvieron que arreglárselas con métodos menos cómodos y eficaces.

En la Antigüedad, se utilizaban unos instrumentos muy parecidos a los tampones, pero elaborados con madera. En Egipto, las mujeres empleaban ese instrumento cubierto con papiro, mientras que en Grecia lo cubrían con algodón y en Roma con lana.

Este método fue utilizado durante siglos, hasta que la inserción de un objeto dentro de la vagina llegó a ser considerado un pecado y las mujeres dejaron esta práctica.

La regla en la Edad Media

En la Edad Media muchas mujeres no utilizaban protección y era común que sangraran directamente en la ropa: eran humilladas por esta práctica y no tenían permitido recurrir a un tipo de asistencia para aliviar sus dolores menstruales.

Sin embargo, las mujeres llevaban flores puestas en el cuerpo con la intención de que las fragancias de las plantas ocultaran los malos olores del ciclo menstrual.

La regla en el siglo XIX

En el siglo XIX la higiene empieza a tomar importancia gracias a los trabajos de Louis Pasteur. En ese entonces, se consideraba que utilizar vestimentas manchadas no era saludable y podría causar infecciones. Así se crearon métodos sanitarios como las toallas higiénicas (que se utilizaban con tirantes). Este método duró décadas y, con el paso del tiempo, los tirantes fueron remplazados por cinturones.

“Un par de años después de finalizar la guerra, Kimberly-Clark empezó a vender toallas higiénicas desechables bajo el nombre de Kotex”.

No fue hasta la Primera Guerra Mundial que unas enfermeras francesas se percataron de que los vendajes de celulosa que utilizaban para curar a los heridos absorbían la sangre mejor que el algodón. Un par de años después de finalizar la guerra, Kimberly-Clark empezó a vender toallas higiénicas desechables bajo el nombre de Kotex. A pesar de eso, las toallas reutilizables aún se seguían utilizando con un cinturón (conocido como el Hoosier Sanitary Belt).

La regla en el siglo XX

En los años treinta, el doctor Earle Haas inventó el tampón. Al no poder vender su producto a Johnson & Johnson, creó la compañía Tampax. En paralelo y como una alternativa al tampón, la inventora Leona Chalmers creó la primera copa menstrual.

Este último invento no resultó muy popular entre las mujeres de esa época (además, la necesidad de caucho durante la Segunda Guerra Mundial limitó la producción de la copa menstrual). Quién diría que, 80 años después de su creación, la copa menstrual sería una de las alternativas más interesantes del mercado porque genera menos desechos al tener una duración de diez años.

La popularización de las toallas higiénicas

En los años sesenta, finalmente, se crearon las toallas higiénicas con una banda adhesiva, lo cual permitió dejar de utilizar el cinturón para sostener la toalla y le brindó mayor comodidad a las mujeres. En esa década, las publicidades para tampones y paños higiénicos fueron autorizadas en la televisión francesa.

Durante los años ochenta aparecen distintos tipos de toallas higiénicas: nocturnas, diarias, con alas, etc. Recién en 1985, en una publicidad de Tampax, Courtney Cox pronuncia por primera vez en la televisión la palabra period.

No cabe duda de que la tenemos más fácil que nuestras antecesoras. Sin embargo, eso no impide que la menstruación continúe siendo un tabú en muchas partes del mundo. Aún hay mujeres que son aisladas de sus comunidades y dejan de asistir al colegio solo porque están con la regla. Y, aunque resulte difícil de creer, todavía hay personas que no pueden acceder a productos sanitarios, ya que los consideran todo un lujo.

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