La regla: breve historia de una eterna compañía

La regla: breve historia de una eterna compañía

 

We know the drill… Dolores de ovarios, de espalda, cambios de humor, días donde el chocolate se convierte en nuestro mejor amigo y la hinchazón que nos hace pensar que podríamos ser retratadas en una pintura de Botero. A partir de cierta edad la regla se suma a nuestra rutina; lo conversamos con nuestras madres y nuestras amigas, pero pocas son las veces que nos detenemos a hacernos preguntas como: ¿Qué métodos higiénicos utilizaban las mujeres antiguamente? ¿Cómo es vista la regla en diferentes culturas? ¿Qué opciones tienen las mujeres que viven en las calles, o de pocos recursos, cuando están en esa época del mes?

Estas preguntas nos ayudan no sólo a profundizar nuestro conocimiento sobre un tema que sentimos que manejamos a la perfección, pero también a entender que es algo que une a todo un género; que lo ha hecho desde la antigüedad hasta hoy en día –sin distinciones de clase, cultura o raza. Un tema que, a pesar de que concierne a la mitad de la población mundial, en muchas ocasiones sigue siendo un tabú.

Encontrar fuentes que nos expliquen cómo las mujeres lidiaban con esta etapa del mes no es tarea fácil…, es un tema netamente femenino, considerado parte del ámbito de la esfera privada y por eso, pocas veces tratado. En algunas culturas la regla era considerada un símbolo de fortaleza femenina, ya que esta simboliza la vida; mientras que para otras, la regla “contaminaba” a las mujeres y debían ser aisladas los días de la menstruación.

 

“Las mujeres creaban unos instrumentos parecidos a los tampones, pero de madera, y lo cubrían con diferentes materiales.”

 

Sin embargo, hay algo que todas podemos asegurar –sea la cultura que sea- y es que a todas nos toca; a cada una nos afecta de formas distintas…, unos días más, otros días menos, con mayor o menor dolor. Tenemos la suerte de vivir en una época en la que contamos con una diversidad de productos, desde métodos sanitarios: toallas higiénicas, tampones, copas menstruales, medicamentos para el SPM, hasta apps para controlar nuestro ciclo, y aún así no llegamos a sentirnos totalmente cómodas. Esto no me hace sentir más que empatía por todas las mujeres que vinieron antes que nosotras y que tuvieron que arreglárselas con métodos menos eficaces, y no siempre cómodos.

En la Antigüedad, las mujeres creaban unos instrumentos parecidos a los tampones…, pero de madera, y lo cubrían con diferentes materiales -casi tortuoso. En Egipto, el fragmento madera era cubierto por papiro; mientras que en Grecia era cubierto por algodón; y en Roma, por lana. Este método fue utilizado durante siglos, hasta que la inserción de un objeto dentro de la vagina fue considerado un pecado y las mujeres dejaron esta práctica.

Durante la Edad Media muchas mujeres no utilizaban protección y era común que ellas sangren directamente sobre la ropa. Como es de imaginarse, eran humilladas por esta práctica y no estaba permitido ningún tipo de asistencia para aliviar los dolores. Sin embargo, ellas llevaban flores puestas en el cuerpo con la intención de que las fragancias de estas plantas ocultaran los malos olores.

 

“Las toallas reutilizables se seguían utilizando con un cinturón, popularizando el Hoosier Sanitary Belt.”

 

En el siglo XIX la higiene empieza a tomar importancia gracias a los trabajos de Louis Pasteur, y se consideraba que utilizar vestimentas manchadas no era saludable y podría incluso causar infecciones. Es así que se crearon nuevos métodos sanitarios como las toallas higiénicas que se utilizaban con tirantes; este método duró décadas, y los tirantes fueron remplazados por cinturones. No fue hasta la Primera Guerra Mundial que unas enfermeras francesas se percataron de que los vendajes de celulosa que utilizaban para curar a los heridos absorbían la sangre mejor que el algodón. Fue un par de años después de finalizar la guerra, que Kimberly-Clark, empezó a vender toallas higiénicas desechables bajo el nombre de Kotex. A pesar de eso, las toallas reutilizables se seguían utilizando con un cinturón, popularizando el Hoosier Sanitary Belt.

Durante los años treinta el Dr. Earle Haas inventó el tampón, pero al no poder vender su producto a Johnson & Johnson creó la compañía Tampax. Mientras tanto, la inventora Leona Chalmers, creó la primera copa menstrual. Este último invento no resultó muy popular entre las mujeres de esa época, pero además, la necesidad de caucho durante la Segunda Guerra Mundial limitó la producción de esta la misma. Quien diría que 80 años después la copa menstrual sería una de las alternativas más interesantes del mercado porque genera menos desechos al tener una duración de 10 años.

En los años sesenta, finalmente, se crearon las toallas higiénicas con una banda adhesiva, lo cual permitió a las mujeres dejar de utilizar el cinturón y tener mayor comodidad. En Francia, las publicidades para tampones y paños higiénicos fueron autorizadas en la televisión. Durante los años ochenta comienzan a aparecer distintos tipos de toallas higiénicas –nocturnas, diarias, con alas, etc. y en 1985, en una publicidad de Tampax, Courtney Cox pronuncia por primera vez en TV la palabra “period”.

No cabe duda que la tenemos más fácil que nuestras antecesoras, pero eso no impide que la menstruación continúe siendo un tabú en muchas partes del mundo. Olvídense de no poder mencionar “que están con la regla” a sus amigos, como veremos en las próximas semanas, hay mujeres que son aisladas de sus comunidades, chicas que dejan de asistir al colegio, y aunque resulte difícil de creer hay personas para las cuales los productos que necesitamos mes a mes, resultan ser un item de lujo.

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