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La felicidad en la era digital

La felicidad en la era digital

 

Hoy por hoy, el ser humano tiene una tendencia a compararse con el resto constantemente. Desde lo material, lo estético, lo personal y hasta profesional: lo que tenemos o no tenemos, nuestros logros o fracasos, cómo nos vemos y cómo nos deberíamos de ver, y mucho más.

Al compararnos con el resto, automáticamente nuestros estándares de lo que es “ideal” o lo que nos daría un estado de satisfacción cambia y nos sentimos descontentos o lejos de lograr metas que alternan una y otra vez. A esto, se le suma el gran impacto que tienen las redes sociales, donde se plasma una realidad ficticia que captura solamente los buenos momentos, los lujos y lo que es cool propuesto por el consumismo actual. Por este motivo, en vez de experimentar lo que es estar vivos, estamos preocupados por querer cada vez más, y esto se convierte en un círculo vicioso. Hoy en día pasamos mucho tiempo deseando cosas que no tenemos, lo que nos aleja de gozar del momento presente y de disfrutar lo que podríamos encontrar internamente.

Así, vemos una sociedad enfocada en la cantidad de plata que se quiere generar o las cosas que se quieren comprar y lentamente nuestra verdadera esencia se deja de lado. Esto sucede porque estamos en un estado mental comercial, el tiempo es una comodidad y el foco de la vida es buscar el placer que viene de afuera de nosotros. Esto a la larga trae muchos conflictos internos como ansiedad, depresión, baja autoestima, inseguridad, entre otros estados mentales.

 

“Hoy en día pasamos mucho tiempo deseando cosas que no tenemos, lo que nos aleja de gozar del momento presente y de disfrutar lo que podríamos encontrar internamente.”

 

Es importante decidir cuál es el estándar de vida que uno personalmente quiere y trabajar en mejorarlo, pero siendo consciente del límite de esa brecha. Un patrón muy común que se da en la vida cotidiana es trabajar infinitas horas para comprarte EL carro y cuando ya lo tienes, la satisfacción te dura unos meses hasta que sale un nuevo modelo y pasas a desear ese; esto es un reflejo del consumismo plagado en nuestra era y demuestra que no se trata solamente algo externo a nosotros: ahora se ha vuelto parte de nuestra identidad y, erróneamente, símbolo de bienestar personal.

En la práctica de yoga, uno usa su mente para crear un estado de plenitud interno, pero este es un proceso activo y no pasivo. Es importante crear tiempo para pensar más allá de nuestras carreras, pertenencias y trabajos, tomando consciencia de que estas acá…, y estás vivo. Un camino para esto es practicar la meditación, ya sean 5 minutos o 30 minutos al día, en tu cuarto o en el carro, tómate un momento para dar una pausa y realmente buscar dentro de ti qué es lo que te genera plenitud y calma.

Cabe recalcar que es importante sentirte satisfecho con tus logros, no por los lujos que te permite alcanzar, sino por la sensación de evolución y realización que genera.

La felicidad es un estado mental, entonces la fuente de esta reside en tu mente, no en condiciones externas. Rompe ese círculo vicioso y busca la plenitud dentro de ti.

 

 

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