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La escritura como herramienta terapeútica

La escritura como herramienta terapeútica

María Alejandra López
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Plasmar tus emociones en un blog o en un diario personal puede ser de suma ayuda si buscas entenderte un poco más. Las bondades de la escritura terapéutica son innumerables. ¿Lo mejor? Escribir es totalmente gratis.

 

Gracias a mi mamá, aún conservo algunos diarios que escribí durante mi infancia y adolescencia. Recuerdo que, cuando recién ingresé a la universidad, estuve a punto de botarlos a la basura, especialmente el diario de Garfield con hojas rosadas en el que escribía con quién me había peleado en primer grado. 

No pude deshacerme de todos los diarios. Mi mamá me convenció de que, en esas páginas coloridas, también habían recuerdos dignos de conservar. Lo cierto es que tenía razón. Hace unos meses, cuando volví a esas páginas ordenando mi cuarto, me di cuenta de lo mucho que había cambiado como persona. Y no solo eso: también reparé en que cada vez escribo menos con lápiz y papel, y que cada vez escribo menos sobre mis emociones.

¿Por qué lo hacía cuando era una niña y una adolescente? Viendo en retrospectiva, escribir en un diario era una forma de plasmar las emociones de mi cabeza en un papel y, según yo, desahogarme. Durante mi infancia, fui una niña bastante solitaria (mis hermanos llegaron recién a mis 13 años), y en mi adolescencia descubrí a dos hermanas a las que hoy conozco como la ansiedad y depresión.

Hoy recién lo entiendo: escribir me salvó. Felizmente, no soy la única persona que concuerda con esa afirmación. “La escritura tiene un componente terapéutico[1]“, afirma la psicóloga clínica Carme Sánchez. La experta catalana no solo le recomienda a sus pacientes escribir sobre sus emociones, sino también sostiene que, gracias a la escritura, es posible entender varias conductas. “Las personas al escribir suelen estructurar muy bien los pensamientos, y se dan cuenta de muchas emociones y limitaciones”, añade.

De hecho, la escritura terapéutica es una excelente herramienta de sanación para personas que buscan superar experiencias traumáticas como la pérdida de un ser querido o una separación amorosa. Lo interesante es que estas mejoras sí se encuentran reflejadas en la salud física y psicológica de una persona.

“Varios estudios apuntan que la mayoría de las personas obtienen mejoras significativas en su salud, tanto en el plano psicológico como en el fisiológico, a los dos o tres meses de seguir este proceso terapéutico[2]”, explica Adrián Montesano, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de Universidad Abierta de Catalunya (UOC).

 

Escritura terapéutica 2.0

Personalmente, prefiero escribir mis emociones en un papel que en una computadora. Además, todas las veces que he intentado hablar sobre mí misma en un blog, he fracasado terriblemente en el intento de convertirme en la próxima “Soltera Codiciada”. En base a mi experiencia personal, sugiero que cada persona busque la vía que le parezca más sencilla para escribir.

Como dice Sánchez en el artículo de El Mundo, “hay personas que tienen la necesidad de compartirlo”. Es decir, más allá de si vas a escribir en un blog o en un diario, lo importante es tener en cuenta qué formato es el mejor para ti.

Si buscas que tus emociones ayuden a más personas que están pasando por lo mismo que tú, considero que el blog es una excelente vía; pero si realmente quieres realizar un ejercicio de introspección personal, escribir en un diario privado es una alternativa válida. ¿Lo mejor? No necesitas tener la mejor caligrafía del mundo para iniciarte en la escritura terapéutica: con Microsoft Office también basta.

Algo más: si vas a publicar tus emociones en un blog público, debes ser responsable con tus escritos. Julia Vidal Fernández, psicóloga clínica experta en ansiedad y estrés, expresa lo fundamental que es crear un texto con un fin positivo. “La finalidad y el tono del blog son muy importantes para ayudar a otras personas[3]”, aclara. La idea no es invitar a que otras personas se sientan peor o se lamenten sino que, al igual que tú, encuentren un soporte en el texto escrito. 


[1] Artículo “El valor terapéutico de la escritura” publicado en el diario El Mundo el 17 de marzo de 2014.

[2] Artículo “La escritura como terapia para disminuir el estrés” publicado en el diario ABC el 11 de junio de 2018.

[3] Artículo “El valor terapéutico de la escritura” publicado en el diario El Mundo el 17 de marzo de 2014.

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