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La epidemia de las fake news

La epidemia de las fake news

María José Chávez
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La incertidumbre y el miedo son el escenario perfecto para que las fake news se multipliquen en el mundo cibernético. ¿Somos conscientes del peligro que puede causar la desinformación? Conversamos al respecto con Lorena Álvarez, periodista y escritora.

Todos tenemos un amigo o un familiar que comparte indiscriminadamente cuanta noticia le llega por WhatsApp. Ya sea un video o una foto, las fake news tienen un poder preocupante pues llegan a muchas más personas que la información verídica e impactan negativamente en nuestra capacidad de discernir entre lo que es cierto y lo que es falso.

Un estudio publicado por Kaspersky, una firma de antivirus, en colaboración con la consultora CORPA, arrojó que siete de cada diez latinoamericanos no saben detectar o reconocer cuando una información es falsa. Las fake news son un concepto relativamente nuevo, pero ¿quién las crea? ¿Cómo se propagan? En realidad, siempre ha existido la versión del ‘sin confirmar’, pero probablemente el término está muy asociado a la llamada ‘posverdad’.

Las fake news las crea cualquiera que tenga una intención desestabilizadora. Podemos hacer un comparativo con los chismes, que son como un virus: tienen vida propia, van creciendo, y empiezan porque alguien le cuenta algo a alguien y así va pasando a cada persona. Así como funciona un chisme, así funcionan las fake news: se generan y, al ser compartidas, van mutando y cambiando de forma.

¿Es posible detectar las fake news? ¿Cómo contrastarlas?

Es muy fácil detectar las fake news porque tienen algunos elementos en común: los videos no tienen fecha clara, se prestan a fácil interpretación, son videos de corta duración y de contexto aislado porque no sabes qué pasó antes y qué pasó después. En el periodismo el contexto es importante: no puedes abstraer un hecho o una declaración; tienes que saber en qué momento sucedió, por qué sucedió, qué pasó antes, durante y después. Las fake news atribuyen su información a fuentes inexactas, inéditas, entonces corresponde que uno vaya a Google y busque el estudio citado y confirme si este existe y qué concluyó.

“¿Por qué le das compartir? Porque uno asume que es verdad. Nunca asumamos. Los periodistas no podemos asumir”.

Según tu experiencia, ¿qué tienen que hacer las personas, sobre todo los jóvenes, para ser prudentes y saber diferenciar qué es veraz en las redes sociales?

Yo siempre pongo a mis alumnos el siguiente ejemplo: alguien pide compartir información sobre un perrito que se perdió y la gente lo comparte. Entonces yo les pregunto: ¿por qué lo compartes? ¿Tú has llamado a ese número a saber si realmente se ha perdido un perro, si ya lo encontraron, si existe? Entonces, ¿por qué le das compartir? Porque uno asume que es verdad. Nunca asumamos. Los periodistas no podemos asumir. El periodismo es un trabajo muy estricto porque la labor de verificación es en donde normalmente fallamos.

¿Cuáles son los peligros y consecuencias de difundir información falsa ya sea por los medios de comunicación, redes sociales e incluso WhatsApp?

El principal peligro de difundir información falsa es el pánico que se genera. Por ejemplo, en el contexto actual, me la paso todo el día respondiendo a personas que me escriben por Twitter, Facebook, Instagram, preguntando si tal información es verdad o no, etc. Y lo que les digo a todos es: por favor no compartan. Como ciudadanos tenemos que acostumbrarnos a dudar.

La información en redes sociales

Fotografía: Keenan Constance de Unsplash.

Un tercio de la población latinoamericana usa solo redes sociales para informarse, según el estudio de Kaspersky. Además, en el caso de Perú, un 79% no logra identificar cuando se trata de fake news y casi la mitad de participantes del estudio afirma desconocer ese término. Ahora el contenido informativo no solo está en medios de comunicación, sino también en Internet y de una forma más repartida. Por ello, Lorena indica que informarse por redes sociales no es lo ideal. Lo óptimo es recurrir a medios y fuentes sólidas y confiables.

Además, actualmente se piensa erróneamente que cualquiera que tiene un celular o una cámara es periodista. El periodismo es verificación, contrastación, contexto, análisis, interpretación; estar en el lugar de la noticia no te hace periodista. “Todos los ciudadanos nos pueden dar insumos para contar esa historia, pero los periodistas somos los que sabemos contarla; de lo contrario, habremos renunciado a los pilares sobre los cuales se sostiene nuestra profesión”, afirma Lorena.

En el caso de Perú específicamente, ¿cómo consideras que se está abordando la emergencia nacional desde los medios de comunicación?

Estamos aprendiendo sobre la marcha ya que este es un hecho inédito. Tengo 13 años de experiencia profesional y lo más cercano a esto que he vivido es el terremoto de Pisco. Es un momento difícil, no hay muchas pautas sobre cómo cubrir un estado de emergencia, qué se dice, qué no. Y aunque no podemos perder nuestra voz fiscalizadora y crítica, tampoco nos podemos poner en la posición de criticar todo porque también tenemos la responsabilidad de generar calma.

Muchas veces se critica a los medios de comunicación por buscar generar clics, por querer tener siempre la exclusiva. ¿Esto contribuye a la difusión de información falsa?

Ya lo dijo hace muchos años Gabriel García Márquez: lo importante no es dar la noticia primero sino quién da la noticia mejor. Si un medio pone algo, tú tienes que verificar por ti mismo que eso que ha puesto ese medio es verdad; sino caemos en lo mismo. En contextos de emergencia el reto es mayor. Todas las instituciones han sufrido con esta emergencia, la institucionalidad en el país y en el mundo ha sufrido. Yo creo que son coyunturas como estas en las que tenemos la oportunidad de reivindicarnos, de decirle a la sociedad “acá estamos, queremos hacerlo bien y queremos servirte”, porque el periodismo tiene una vocación de servicio.

“No propaguemos irresponsablemente fake news: si te llega una foto, video o noticia, confirma primero su veracidad”.

Como ciudadanos, y en el especial contexto de emergencia nacional que estamos atravesando, podemos contribuir al orden y estabilidad siendo conscientes de que nosotros somos la vacuna contra la pandemia. Por un lado, quedándonos en casa, y, por otro, ayudando a que las redes sociales no se conviertan en un foco de infección informativa. Van y vienen los chats sobre opiniones de expertos que contradicen las versiones oficiales, teorías de conspiración, etc.

No propaguemos irresponsablemente fake news: si te llega una foto, video o noticia, confirma primero su veracidad y, de preferencia, no lo reenvíes. Acudamos solo a medios de comunicación confiables y a fuentes oficiales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta última ha lanzado la versión en español de un chat en WhatsApp para mantener a las personas informadas con datos actualizados y confirmados.

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