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Karl Lagerfeld: las dos caras de la moneda

Karl Lagerfeld: las dos caras de la moneda

Fiona Ruiz-Morgan
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A pesar de ser considerado una de las grandes mentes creativas, Karl Lagerfeld también fue conocido por ser una persona lacerante, dueño de un extenso repertorio de controversiales declaraciones.

 

Hace unos meses falleció Karl Lagerfeld, uno de los diseñadores más reputados de la industria de la moda. Detrás de grandes marcas como Fendi (en donde fue Director Creativo desde 1965), Chanel (en donde ocupó el mismo cargo desde 1983), y su marca homónima, Lagerfeld construyó un imperio valorado en 200 millones de dólares al momento de su muerte. 

 

¿Controversia o franqueza?

La muerte del diseñador el pasado 19 de febrero reavivó el debate sobre su carácter. Modelos, actrices, y fashionistas le rendían homenaje por su talento a través de tweets o posts en redes sociales, mientras que otros aprovecharon la ola mediática para recordar sus defectos. La reconocida actriz Jameela Jamil, por ejemplo, tweeteó que Lagerfeld fue “despiadado, fat-phobic, y misógino” y la revista Wear your voice[1] publicó el artículo “Stop mourning oppressors: anti-condolences for Karl Lagerfeld”[2] (Dejen de lamentar la muerte de opresores: anti-condolencias a Karl Lagerfeld), una crítica al diseñador -y a la industria de la moda- por ignorar sus evidentes controversias.

Lagerfeld fue acusado de ser fat-phobic en muchas ocasiones. Uno de sus comentarios más recordados fue el del año 2012 cuando se refirió al peso de Adele. Luego, cuando le preguntaron sobre el peso de las modelos en sus desfiles o campañas publicitarias declaró que “nadie quiere ver a mujeres curvilíneas en una pasarela” y se negó a hablar de la anorexia en la industria de la moda. De hecho, en una entrevista explicó, “En Francia, existe un gran porcentaje de chicas jóvenes que tienen sobrepeso, y menos del 1% son delgadas. Hablemos entonces del 25% que tiene un problema de peso, o sobrepeso. No necesitamos hablar del 1%. La anorexia no tiene que ver con la moda”.

Pero sus opiniones no se limitaron al peso… En el año 2011, en la boda real entre Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton, el diseñador comentó sobre la apariencia de la hermana de la Duquesa de Cambridge, Pippa Middleton. Declaró que no le gustó su cara y que ella sólo debería mostrar la espalda. En otra ocasión expresó que Meryl Streep era “muy tacaña”, ya que la actriz cambió de opinión al saber que Chanel no le pagaría por llevar un vestido de la casa en una ceremonia del Oscar.

 

Partidario de nada

Recuerdo el desfile de Chanel prêt-à-porter primavera-verano 2015, como si fuera ayer. En ese entonces estudiaba en París y llevaba algunos cursos sobre feminismo. Recuerdo ver a las modelos sujetando pancartas con mensajes feministas y cuestionarme si se trataba realmente de un acto feminista o de una estrategia de marketing. Lagerfeld comentó alguna vez que “sea lo que sea que esté sucediendo en el mundo, bueno o malo, influye en la moda”, y sentí -ingenuamente- que tal vez esa pasarela sería el ejemplo perfecto de una marca que deja clara su postura de respaldo al feminismo.

Sin embargo, las declaraciones del diseñador demostraron que ese no era el caso. En una entrevista dijo que no le importaba si la gente estaba a favor o en contra, y que a él le gustaba únicamente la idea de que “el feminismo sea algo alegre”. En otra oportunidad, mencionó que Coco Chanel no era feminista porque “no era lo suficientemente fea”.

Lagerfeld también aclaró que estaba cansado del movimiento #MeToo y que “le sorprendía cómo a algunas personas les tomó 20 años contar y acordarse de lo sucedido -sin mencionar el hecho de que no existían testigos en muchas acusaciones”. Además, su consejo a las modelos era: “si no quieres que te saquen los calzones no te conviertas en modelo, únete a un convento de monjas” defendiendo al estilista Karl Templer, quien había sido acusado de agresiones sexuales -como bajarle los calzones a las modelos.

 

Límites políticos

En el año 2017, el diseñador fue nuevamente centro de una controversia tras ser tildado de islamófobo por un dibujo que hizo sobre Angela Merkel. En el mismo se ve a la canciller y detrás de ella a Adolf Hitler, agradeciéndole de la siguiente manera: “Muchas gracias por permitir inadvertidamente que mis descendientes estén representados en el parlamento”. La caricatura fue publicada en el contexto de los resultados de las elecciones, tras la victoria del partido de extrema derecha que logró ocupar asientos en el parlamento que no habían sido llenados en 50 años. Lagerfeld -quien nació en Hamburgo en 1933, y vivió en Alemania durante el régimen nazista- declaró que esperaba que algo así nunca volviera a ocurrir en su vida, y admitió que se sentía avergonzado de Alemania y que no votaba en las elecciones de su país natal.

El diseñador culpó a Angela Merkel por su decisión de aceptar a más de 1 millón de refugiados y declaró en una entrevista en la televisión francesa que “uno no puede, incluso si hay décadas entre ambos, matar a millones de judíos para luego, en su lugar, traer a millones de sus peores enemigos”, sustentando que uno de sus conocidos acogió a un refugiado y que este dijo “una de las mejores cosas que había hecho Alemania fue el Holocausto”.

 

Los verdaderos dueños del poder

Karl Lagerfeld fue un genio de la moda. Respaldado por dos de las casas de moda más importantes del mundo fue un hombre que tuvo la libertad de decir y hacer siempre lo que quería; tomaba decisiones sin consultar con su equipo y sin tomar en cuenta la opinión del resto, y aún así logró que las dos marcas, con altos y bajos, se mantengan en la meca del diseño internacional como grandes referentes.

Su talento, creatividad, inteligencia e ingenio no se ponen en duda. Sin embargo, ¿es posible considerar genio a un ser humano que carece de la sensibilidad suficiente para expresar sus opiniones sin menospreciar a los demás? Un personaje de tal envergadura indudablemente tiene cierta influencia en la sociedad al tener un rol tan importante en la industria, por lo cual me pregunto, ¿no deberíamos reevaluar a quiénes estamos admirando ciegamente? Más allá de su talento, belleza e incluso intelecto, ¿no es importante que nuestros referentes sean principalmente humanos? El mundo no es perfecto, ni color de rosa. Pero los personajes a los que les damos poder, deberían ser admirables en todo sentido.


[1] Intersectional Feminist Magazine

[2] https://wearyourvoicemag.com/culture/anti-condolences-karl-lagerfeld

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