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Historia #1

Historia #1

Redaccion Vitamina M

 

Cambiar de hábitos y rutinas es normal cuando empiezas una relación. Al inicio, quieres pasar todo el tiempo que puedas con esa persona y es posible que dejes de lado otros planes. Con el tiempo, vuelves a establecer una rutina que lo o la incluye, pero sin dejar las otras actividades que te gustan.

Natalia conoció a su enamorado (ahora ex) en una maestría y todo empezó como una relación normal. Al inicio él la acompañaba a reuniones y fiestas, pero no lograba integrarse a su grupo. Rápidamente empezó a dar señales de que no le caían bien sus amigos: “Bien movida es esa amiga tuya, ¿no?” o “¿Siempre hace esas bromas ese chico?”. Natalia no le dio importancia porque creyó que eran simples comentarios y tampoco le pareció nada alarmante que su enamorado poco a poco quisiera salir menos con su grupo. Todo podría haber continuado bien, pero los comentarios “inocentes” empezaron a aparecer cuando ella iba a salir con estos amigos: “¿Otra vez te vas con ellos?”, “¿No se vieron hace una semana?”, “Pensé que haríamos algo hoy”. Seguían pareciendo simples comentarios, pero hacían que Natalia se sienta culpable de salir con sus amigos.

 

“Manipular a alguien para que no salga es también un tipo de maltrato y alejarla de sus amigos también le hace daño.”

 

Pasaba el tiempo y a esos comentarios se sumaban malas caras, sarcasmo, silencios, discusiones y, finalmente, peleas. Algo tan inocente como salir a tomar una cerveza se volvió motivo de peleas, las cuales muchas veces venían disfrazadas de otros motivos: “Yo sentía que los días que iba a salir, él buscaba cualquier pretexto para pelear y hacerme sentir mal. Al final lo lograba y yo terminaba por quedarme”, cuenta Natalia. Cada vez empezó a salir menos, primero para complacerlo, luego para evitar las peleas. Con el tiempo se dio cuenta de que sus amigos ya ni la llamaban, porque sabían que era por gusto. Cuando alguien le preguntaba por qué había desaparecido, no sabía que responder y no fue hasta que faltó al cumpleaños de su mejor amiga que se dio cuenta hasta dónde había estado encerrada en una relación que no la dejaba hacer su vida normal.

Fue fácil para ella terminar la relación porque para ese entonces ya no estaba enamorada de él, pero solo volviendo a ser soltera entendió la dimensión de lo que había pasado. Fue un proceso empezar a recuperar a sus amigos, quienes le confesaron que notaban lo que estaba pasando, pero no se atrevían a decirle nada. Siempre nos dicen que no nos metamos en una relación ajena, ¿no? Natalia admite que los dos años que estuvo con él no fueron un tormento, pero que no permitiría nunca más que alguien la aleje de sus amigos.

Creo que todos tenemos una amiga que desaparece cuando está en una relación (o somos nosotras mismas). Manipular a alguien para que no salga es también un tipo de maltrato y alejarla de sus amigos también le hace daño. Recuerda, no tienen que haber golpes o insultos para que se trate de una relación tóxica. ¿Has tenido tú alguna experiencia parecida?

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