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Hablemos de educación sexual integral

Hablemos de educación sexual integral

Raquel Rottmann

La educación sexual integral es mucho más que evitar un embarazo o una infección sexual. ¿Te estás preguntando entonces, qué es lo que realmente abarca? 

Desde la infancia, una educación sexual integral positiva crea los patrones para el autoestima y empoderamiento en todas las áreas de la vida: autoestima corporal, relaciones humanas, desarrollo laboral y profesional, valores, identidad, respeto por uno mismo, respeto hacia otras personas, salud, higiene, etc.

Una educación sexual integral cubre todo: desde fisiología sexual y reproductiva, hasta género, sexualidad, prevención de ITS, y derechos sexuales y reproductivos.

Si alguna vez se menciona el placer en la educación sexual, solo se reduce al orgasmo masculino. Se presenta como el objetivo del sexo y, a menudo, como la única parte importante, pero hay mucho más por discutir. Las personas dan y reciben placer de forma distinta, de ahí la importancia de una verdadera educación sexual integral.

Los niños y la educación sexual integral

Es muy triste ver que los libros de desarrollo infantil no instruyan a los padres sobre la importancia que tiene el descubrimiento sensorial de los genitales y lo beneficioso que puede ser para los niños.

La motivación de un infante al chuparse los dedos o acariciarse las orejas es la misma que tocarse los genitales. No es algo sexual y no es erótico. Por ello, no debe ser censurado, sino utilizado como una oportunidad para enseñarle al niño sobre la privacidad.

La sexualidad se debe enseñar de una forma inocente y elemental, pero que no deje de lado su naturaleza erótica: cómo se intercambia el amor y el placer mutuo entre dos seres humanos. Lo mejor es tener pequeñas conversaciones desde la infancia y durante toda la adolescencia, en vez de una charla larga una vez en la vida.

Cuando se trata de hablar con los hijos no es necesario tener un guión ni un discurso perfecto. Es más eficaz escucharlos, responder a sus preguntas y conectarse con ellos. Algo importante, además, es que al enseñarle a tu hijo sobre su cuerpo, no es bueno ponerle nombres infantiles a las partes de su cuerpo. De esta manera, solo darás a entender que el sexo es vulgar o inapropiado.

Una de las principales trabas que tienen los niños al comunicarse, es que aún no tienen el vocabulario con el que desean expresar todo lo que sienten. Por ello, tenemos que enseñarles las palabras y los conceptos de lo que significa placer, límites, respeto, y propiedad del cuerpo (mi cuerpo y su cuerpo). El baño y la higiene personal son rutinas excelentes para ayudar a los niños a conocer y cuidar del mismo.

Los jóvenes y la sexualidad

Cuando a los jóvenes no se les enseña sobre el placer y sus propios deseos, éstos pueden volverse confusos y abrumadores. Hasta podrían sentirse sucios, solos o frustrados.

A los adolecentes no solo se les debe hablar de salud sexual para evitar embarazos e infecciones, sino también para que entiendan la sexualidad como algo placentero y natural. Hay que enseñarles que la exploración y la curiosidad son una parte totalmente normal de la pubertad y el ser humano.

No educar a los niños y adolescentes con respecto al placer sexual puede tener consecuencias graves. De adultos, pueden tener más probabilidades de fingir orgasmos o, por antítesis a la negación del placer, van a buscar relaciones donde el único placer es el sexual.

Criar a tus hijos con una visión positiva hacia el sexo requiere un cambio de mentalidad completo, de “prevención” a “preparación”. Al centrarnos en la preparación, en vez de la prevención, reconocemos que los hijos son seres sexuales autónomos con derecho a tomar sus propias decisiones. Un niño que aprende a valorar su cuerpo, sus deseos y a respetar a la sociedad, es un adulto que sabrá desarrollarse profesionalmente, laboralmente y emocionalmente colaborando con una sociedad justa

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