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Mi experiencia lidiando con la ansiedad

Mi experiencia lidiando con la ansiedad

Redaccion Vitamina M

No, no hablo de cuando vas a dar un examen o vas a hablar en público y estás nerviosa. Me refiero a esa sensación difícil de explicar: cuando te sientes atrapada, te falta el aire, te tiemblan las manos y estás sudando y a la vez tienes frío. Todo lo que he vivido en estos últimos años, me ha motivado a compartir mi experiencia con la ansiedad.

Por: Giulia Albertini

Si alguna vez te has sentido en una situación así y has tenido que salir a tomar aire hasta que se te pase, no te preocupes: no eres la única que ha pasado por esto. De hecho, más de 260 millones de personas en el mundo y yo estamos contigo.

Le puse nombre a lo que sentía hace más de cinco años (cuando me pasaba casi todos los días y me sentía fuera de control). En primer lugar, saber que la ansiedad tenía un nombre y no ponía en peligro mi vida me dio tranquilidad, pero después vinieron algunas preguntas: “¿Cómo la elimino? ¿Qué tengo que hacer?”.

La respuesta es que soy una persona con tendencia a la ansiedad y voy a tener algunas crisis de vez en cuando. No se trata de eliminar el trastorno, sino de manejarlo a tu favor y disminuir la probabilidad de pasar por una sensación incómoda. Tal y como dice mi profesora de yoga y experta en el tema, Jessica Vega-Puch: “En un cuerpo relajado, la ansiedad no tiene cómo entrar.”

Ansiedad: ¿qué hago para relajarme?

En estos más de cinco años he pasado por muchísimos altibajos. Todo empezó con una etapa de vergüenza por sentirme así, a una mejora al tomar pastillas y a volver a experimentar la ansiedad inicial.

¿Por qué recaí? Porque, para ser honesta, hasta ese momento no había hecho un cambio real en mi vida. Todo lo que he pasado en estos años, y los últimos cambios que he hecho este 2018, me han motivado a compartir mi experiencia y, desde ella, hablarle a mi yo de hace 5 años. Aquí van mis consejos:

1. Racionaliza y acepta

La ansiedad no es tan mala como crees. Si cada vez que te vas a subir a un avión, días antes ya estás estresada y poniendo en alerta máxima a tu cuerpo, piensa: “¿Para qué?”. Lo más probable es que no pase nada. Solo si el piloto dice brace for impact, recién ahí estas autorizada a hacer el escándalo que quieras.

No rumees y no magnifiques, solo racionaliza y acepta. Si llega la ansiedad, que llegue: escúchala porque algo quiere decirte. Así como llegó, luego se irá.

2. Revisa tu alimentación

Yo sé que no crees en esto, pero ya lo comprobé y te aseguro que es verdad. La manera en que nos alimentamos influye en los nutrientes que recibimos en donde se forman los neurotransmisores. Sí, el cerebro y el intestino están conectados.

De hecho, están tan conectados que tienes una inflamación intestinal llamada cándida que en parte es causante y potenciadora de la ansiedad. ¡Qué alucinante es ver que todo tiene relación! Yo sé que piensas que es imposible comer rico y sano a la vez, pero eso es completamente falso.

La primera vez que comas en un restaurante saludable te vas a sorprender con dos cosas:

  1. ¡Es muy rico!
  2. Te vas a sentir bien después de una comida, y no hinchada y pesada.

Luego de solo un mes con una alimentación completamente sana y eliminando comidas que jamás pensaste dejar, te sentirás como nueva. Sentirás como todo a tu alrededor se vuelve más tranquilo y disfrutarás de cosas que antes pasaban desapercibidas en tu vida. Y sí, todo eso cambiando tu alimentación.

3. Dedícate a ti misma

Cuando te la pasas preocupada por el pasado, el futuro y por los demás, te olvidas de preocuparte por lo más importante: tú y tu bienestar. Date un tiempo para ti misma y dedícalo a actividades que te hagan sentir bien. No solo te sentirás feliz por darte ese espacio, sino también reducirás tus niveles de ansiedad.

Un día te entrará la curiosidad de saber más sobre el yoga. Sí, a ti que ahorita te parece que es una moda sin sentido. Te dará curiosidad saber por qué tanta gente lo hace y así descubrirás un taller de yoga y meditación para la ansiedad. Es lejos de tu casa, pero te llama la atención. Irás a la primera clase y cambiará completamente tu forma de ver las cosas.

Te darás cuenta de que la misma sensación que consigues con tu Clonazepam, puedes conseguirla con el yoga, y te sentirás increíble. Nunca escucharás una frase más acertada que: “Yoga o Clonazepam”, ¡elige yoga!

4. ¡Muévete!

Cada vez que tengas la oportunidad, haz ejercicio, y no me refiero a ir al gimnasio necesariamente, sino a empezar a moverte de cualquier forma: elige las escaleras sobre el ascensor y elige caminar si vas a un lugar cercano.

Construye de a pocos una persona que esté en movimiento. ¿Por qué? Porque el movimiento no solo ayudará a tu digestión, sino que liberará endorfinas en tu cuerpo (y no pienses que te sobran porque sabemos que no).

5. Medita y respira

¡Qué rico y fácil es meditar! Yo sé, meditar ahorita te suena a algo que hace un monje y que es completamente lejano a tu realidad. Eso es completamente falso. Meditar se trata de respirar, de activar el sistema nervioso parasimpático que has tenido tan dormido por estar siempre alerta.

Leerás sobre esto. Tú que no lees nada, leerás. Y leerás porque descubrirás que meditar no es fantasioso y está sustentado científicamente. Esta será una de tus más poderosas herramientas y lo mejor de todo es que es solo tuya.

Me hace feliz que cada vez más personas hablen sobre la ansiedad y que deje de ser un tema tabú. Así que este es mi granito de arena para la causa. Si yo pude hacer estos cambios, ¡te aseguro que tú también puedes!

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