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Estándares de belleza en la historia

Estándares de belleza en la historia

Fiona Ruiz-Morgan
Jean Auguste Dominique Ingres – La Grande Odalisque, 1814

Hoy en día estamos expuestos a medios de comunicación que nos venden la viva imagen de una “vida ideal”. Ya sea a través de publicidades, series, películas, o redes sociales, somos testigos de cómo esta ilusión abarca distintos ámbitos; uno de los más comunes siendo la belleza física.

Si bien en el pasado las personas no estaban expuestas a los estándares de belleza a los que estamos expuestos hoy en día, sí existían ciertos parámetros para determinar qué se consideraba “bello”. Contrariamente a lo que uno puede pensar, esos estándares de belleza no solo se aplicaban a las mujeres si no también a los hombres. A continuación, repasamos la evolución de la imagen corporal en el tiempo.

En el inicio de los tiempos la “belleza” de la mujer estaba sujeta a la necesidad de preservar la especie. Los descubrimientos arqueológicos muestran que la figura de la mujer era voluptuosa, lo cual revelaba su fertilidad y capacidad de supervivencia. Una vez que la humanidad pudo formar asentamientos humanos, el concepto de la belleza y la figura femenina cambiaron… La alimentación y el desarrollo permitieron cambios en el físico -como, por ejemplo, la altura- y las artes, la filosofía y las ciencias influyeron en el concepto de belleza.

“Pasada la Segunda Guerra Mundial, la figura delgada y estilizada pasa de moda ya que evocaba tiempos de crisis y hambruna”

Durante el renacimiento el creciente enfoque en el hombre, y no en Dios -que había sido la norma durante el medioevo- hizo que la mujer ideal sea retratada por grandes maestros del arte, con formas voluptuosas evocando sensualidad y fertilidad, rostros tersos, blancos y con mejillas sonrosadas. En Inglaterra, por ejemplo, durante el reinado de Isabel I, la moda buscaba crear una figura femenina con muy poco busto (que se lograba con el uso de corsés), cinturas pequeñas y grandes faldas tipo campana. La estrechez de la cintura fue valorada durante varios siglos en Europa Occidental y se dice que mientras más estrecha era la cintura, la mujer pertenecía a un rango social más alto.

Los primeros años del siglo XIX, la figura perfecta era similar a la letra S (de perfil): el derrière y el busto se realzaban, y para ello, bajo el vestido se utilizaba el polizón, que generaba el efecto de una cola alta. Un excelente ejemplo de esta moda se ve en las vestimentas de las tapadas limeñas, quienes lo utilizaban debajo de sus largas faldas, junto con un corsé que enfatizaba el busto. La “figura ideal” de esta época era un poco más parecida a la figura que podemos ver hoy en día de algunas celebridades como Kim Kardashian. Sin embargo, utilizar estos complementos de vestimenta causaban diferentes problemas como dolores de abdomen o en la columna, ya que no permitían mantener una buena postura y equilibrio.

En 1900, la mujer logra un poco más de libertad cuando abandona el corsé. En los años 20, la figura femenina da un giro y se pone de moda la silueta larga y delgada. La mujer participa en deportes y por ende la moda permite más libertad de movimiento. Se pierde la importancia en el busto, dando lugar a una figura más “masculina” que permitía a la mujer comenzar a jugar otro tipo de roles. La Primera Guerra Mundial es en gran parte la causante de esto, ya que las mujeres tienen que ocupar los puestos de hombres mientras ellos están en el frente. Pasada la Segunda Guerra Mundial, la figura delgada y estilizada pasa de moda ya que evocaba tiempos de crisis y hambruna, el cuerpo “ideal” de la mujer vuelve a adquirir curvas y es representado por pin-up girls y mujeres como Marilyn Monroe -con un cuerpo en forma de reloj de arena, realzando el busto y la cola, con una cintura marcada.

 

Nothing tastes as good as skinny feels

 

En la década de los sesenta, la música, el arte y las costumbres sufren una revolución, y el ideal de la belleza femenina acompaña este movimiento. La mujer estilizada, delgadísima, de cabello corto y vestidos aún más cortos, inunda la sociedad: Twiggy se convierte en el ícono de la época. La figura femenina sigue siendo delgada durante los años setenta, pero es menos trabajada por modas y estereotipos, ya que se busca resaltar lo natural y libre. En la década de los ochenta aparecen las top models: mujeres altas, de piernas largas, con un cuerpo ejercitado. Se imponen nuevos requisitos para alcanzar la belleza: la altura, el ejercicio y las dietas. La frase “Nothing tastes as good as skinny feels es acuñada por Kate Moss, la modelo que impone una belleza esquelética durante la década de los 90. Se contratan modelos extremadamente delgadas y se ve valora el ser flaca más que en cualquier otro momento de la historia.

El ideal de belleza ha cambiado muchísimo a través de la historia. Sin embargo, hay algo que parece no cambiar y es la disposición de muchas personas de acudir a diferentes métodos (vestimenta, dietas u operaciones) con tal de llegar a los estándares de belleza impuestos por la sociedad. Por suerte, cada día existen más y más campañas que buscan valorar la diversidad, para que así podamos aprender a aceptarnos y amarnos como somos sin necesidad de transformarnos por los demás.

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