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Estándares de belleza que nos rodean en la actualidad

Estándares de belleza que nos rodean en la actualidad

Fiona Ruiz-Morgan

“Entre gustos y colores no han escrito los autores”, es una de esas frases que he escuchado cuando alguien no está de acuerdo sobre qué tan atractiva es una persona. Si bien es cierto que todos tenemos gustos distintos, eso no significa que no existan ciertos estándares de belleza. ¿Cuáles son los que reinan en pleno siglo XXI?

Como vimos en el artículo de la semana pasada, “Estándares de belleza en la historia, el concepto de belleza ha cambiado mucho en el tiempo. En China, por ejemplo, el tener pies pequeños -comúnmente llamados pies de loto- era considerado un rasgo atractivo y de alta sociedad, tanto así que las mujeres se vendaban los pies para evitar su crecimiento.

Pero hay algo que aún no ha cambiado: la disposición de las personas a someterse a distintos procedimientos, incluso dolorosos, para llegar a los estándares de belleza que consideran ideales.

Hoy existen un montón de opciones que nos permiten cambiar o mejorar nuestro aspecto físico. Desde cambios pequeños como ponernos uñas de porcelana, pestañas postizas o hacernos una micropigmentación de cejas, hasta cirugías estéticas mayores para conseguir el cuerpo y el rostro que deseamos.

Los tratamientos no invasivos (masajes reductores, inyecciones, radiofrecuencias o crioterapia) son una buena opción para las personas que buscan cambios pequeños y no quieren pasar por una operación.

Tratamientos invasivos

Las cirugías estéticas son los tratamientos invasivos más populares que existen en la actualidad. Las razones de quienes se someten a estos procedimientos pueden variar enormemente y muchas veces empiezan por temas de seguridad y autoestima.

Si bien cualquier razón es válida (porque somos dueños de nuestro cuerpo), es necesario tomar esta decisión con seriedad. ¡Ninguna operación está exenta de riesgo!

La popularidad de estas cirugías es cada vez más grande y hasta existen realities que muestran las travesías de los pacientes para llevarlas a cabo.

También hay que tener en cuenta diferentes factores: el costo, quién realizará el procedimiento, y si el cambio nos favorecerá o nos traerá otros problemas físicos. Lo cierto es que la popularidad de estas cirugías es cada vez más grande y hasta existen realities que muestran las travesías de los pacientes para llevarlas a cabo (como “Botched”“Operation Thailand”).

El problema de estas series es que no nos muestran la realidad de estas cirugías. Si nos sometemos a una de estas operaciones, también corremos el riesgo de que el resultado no sea exactamente el que queremos. Pero el problema no está solo ahí: cuando los pacientes optan por opciones más baratas, se exponen a doctores que no tienen licencia o a operaciones que terminan generando problemas de salud e, incluso, la muerte.

¿Modificar nuestro físico?

No me malinterpreten, no estoy en contra de las cirugías plásticas ni juzgo a las personas que deciden hacerlas. Es solo que, al vivir en un momento en el que existen más campañas y personas que buscan ser body positive, considero que las cirugías y otros tratamientos de belleza nos llevan por un camino totalmente opuesto.

El hecho de tratar de llegar a esos “ideales de belleza” es un tema que debe ser evaluado con cuidado, ya que cada individuo tiene rasgos físicos particulares que lo hacen único. No todos los ojos deben ser verdes. No todos los cuerpos deben tener las mismas medidas. Y, a mí parecer, los rostros deben mantener su esencia. ¡La verdadera belleza es diversa!

No creo que el pasar por algún procedimiento como estos sea malo, pero sí creo que debemos cuestionarnos si es lo correcto.

¿Alguna vez se han encontrado con una persona que, por tantas cirugías y tratamientos, ha perdido sus facciones personales? No sé si a esto se le puede llamar ideal de belleza, ya que es perder la individualidad.

Cada uno de nosotros busca ser feliz y sentirse bien, y para ello cada uno toma las medidas que considera necesarias. No creo que el pasar por un procedimiento sea malo, pero sí creo que debemos cuestionarnos si es lo correcto. ¿Lo hacemos por nosotros mismos o por alcanzar, inconscientemente, un estándar de belleza que nos ha impuesto la sociedad?

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