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En búsqueda de la felicidad: Fiorella Pennano

En búsqueda de la felicidad: Fiorella Pennano

Romina Guiulfo

¿La felicidad en una palabra? Comida.

Un restaurante, un café y Fiorella Pennano; así empezó mi mañana. Fueron dos horas conversando con la actriz sobre todo, pero especialmente sobre la felicidad y su significado.

“No sé si realmente ‘comida’ es una buena respuesta para definir la felicidad -comenta entre risas-, pero es de alguna forma algo que me hace muy feliz. Yo soy súper familiar, para mí los sábados en casa de mis abuelas o los domingos en la casa de mis papás son importantísimos, y eso quiere decir comida gigante. Hay una forma en la que todos colaboran, alguien trae un piqueo, alguien trae lo otro… es un compartir”, confiesa Fiorella.

Cada uno tiene su propia definición de felicidad -y cada uno sabe bien lo primero que se le viene a la mente al pensar en esta. La felicidad es difícil de describir, difícil de alcanzar y difícil de explicar…, pero ¡qué rico es sentirse feliz! Y esta es una sensación que se puede encontrar en pequeñas cosas que damos por sentado…, en la familia, los amigos, el trabajo, en una mirada al cielo o una caminata por la ciudad, en un buen rato con tu perro o tu gato, e incluso, la felicidad puede ser la comida –o lo que involucra socialmente.

“Hay algo muy importante para mí sobre la felicidad, y es que, por ejemplo, si uno come riquísimo todos los días en restaurantes, no va a saber apreciar lo demás… No es necesario tener esa vida de abundancia y lujo todos los días porque después no hay cómo medirla, no hay con qué compararla”, explica la actriz.

 

“La fotografía sigue siendo una herramienta para mantener las memorias vivas y compartirlas.”

 

Puede que la felicidad funcione de esa manera… Para reconocerla necesitamos conocer lo bueno y también lo malo, los picos bajos para ver con claridad los altos. Siguiendo esta premisa…, sin darnos cuenta nos llenamos de cosas que tal vez no queremos, o necesitamos; buscamos vivir día tras día una vida de abundancia con el consumo al que la sociedad actual nos somete -desde los restaurantes y la ropa, hasta las exigencias y expectativas personales- y quizás todo esta “necesidad ilimitada” solo hace que dejemos de apreciar lo que tenemos ahora, buscando siempre más, sin disfrutar del presente y la dosis de felicidad diaria que el universo provee.

Las redes sociales se han convertido en una poderosa herramienta publicitaria (para las marcas y para uno mismo). Estas son la plataforma perfecta para exhibir lo que uno tiene: todo lo bueno y todo lo malo (aunque principalmente se vea “lo bueno”).

 “Todo el que no tiene una satisfacción personal, que no está completo, busca demostrar una felicidad que no es real, e Instagram es una herramienta para hacerlo, pero no es la causa. No es porque existe Instagram que ahora la gente está demostrando algo… si uno quiere demostrar lo va a hacer con lo que sea. Hasta con la forma de hablar.”

Y aunque lo que vemos en las redes es muchas veces una perfecta idealización, no todo es una vida de lujo y fantasía… Hay algo muy evidente, y lindo a la vez, que es el compartir. “Escucho mucho que dicen “la gente en Instagram quiere mostrar una vida que no tiene”, pero no estoy tan segura de eso…, porque lo que quieren también es concretar la vida que tienen. Para mí Instagram empezó como un álbum de fotos. Creo que hay mucha gente que no tiene seguidores, ni los quiere…, hay gente que lo utiliza como álbum con fotos de su familia, su comida. ¿Porqué hacemos eso? Creo que es para atesorar recuerdos…, momentos. La fotografía sigue siendo una herramienta para mantener las memorias vivas y compartirlas.”

 

“Hago teatro para darle felicidad a la gente, para darles un momento de catarsis en el que boten todo, se analicen y sientan empatía. El teatro se trata de unir a la gente y eso a mí me da felicidad…”

 

Si bien las redes sociales son un canal para transmitir un mensaje y compartir, lo que Fiorella Pennano esperaba profesionalmente era conectar a otro nivel y de forma trascendental con el usuario.

“Una de las razones más importantes por las que volví de Canadá -país donde estudié- fue que no estaba llegando a la gente que yo quería. Yo quería hacer teatro en Perú, quería estar en Lima y tener la capacidad de compartir con mi gente, de darle a las personas un mensaje”, confiesa.

Al volver al país, y después de 3 años, nace Animalien, una compañía que busca esparcir ideas intelectuales, retando al espectador y haciéndolo sentir comprometido con la obra, como si fuese parte de ella.

“Nuestro propósito es poder girar las obras, por ello nuestros espectáculos son muy austeros. Por ejemplo, en Pulmones estábamos los actores y un cuadrado verde, en Solo Cosas Geniales estaba Norma Martínez y un poco de utilería. Es importante descentralizar, que el teatro y la cultura trasciendan de Lima.”, explica. Si hay algo que nos une es el ser peruano y por ello la idea de Animalien es poder llegar a todos. Darle a la gente algo con qué conectarse.

“Hago teatro para darle felicidad a la gente, para darles un momento de catarsis en el que boten todo, se analicen y sientan empatía. El teatro se trata de unir a la gente y eso a mí me da felicidad…, que esa persona que me está viendo vea que él y yo no estamos tan lejos. Eso también me pasa con las redes, intento que sean alcanzables. No soy tan lejana”, sostiene.

 

©Dennis Santa Cruz

 

Además de Animalien, Fiorella Pennano mantiene roles en obras y películas como su último papel protagónico en Rosa Mística, su quinta película.

“Creo que no he hecho nada como esto. Lograr Pulmones fue dificilísimo… todo está marcado, levantar la mano, voltear la cabeza…, cada movimiento estaba calculado. Pero el papel de Santa Rosa, en Rosa Mística, fue un aprendizaje increíble, sobre todo porque yo estaba bastante abrumada… estaba en ensayos en Pulmones y grabando la última temporada de Baila Quinceañera…, me preguntaba cómo lo iba a hacer. Y hay algo -que no da felicidad- que es la expectativa sobre uno mismo. Eso sí no es chévere.”

Santa Rosa de Lima era una mujer muy mística… Se quitaba el sueño, se amarraba el pelo y se lo clavaba contra la pared para mantenerse despierta, ayunaba constantemente…, era una mujer muy entregada a lo divino, al misticismo.

“Como la comida me trae mucha felicidad –explica entre risas- yo estaba durante el rodaje como estoy ahora, con 60kg, y no me da vergüenza decirlo. Creo que se me ve bien porque no me importa tanto, ¡nunca te vas a ver bien si estás incómoda! Entonces durante la película, súmale a todas esas expectativas que tenía, la idea de tener que perder estos muslos, estos cachetes… Tuve una conversación muy importante con el director y me di cuenta de que yo no tenía porqué pretender ser Santa Rosa, yo tenía que hacer lo que decía el guión y punto. Había toda esta idea mía de tener que representar a este personaje tan importante peruano que todo el mundo conoce y todo el mundo sabe quién es…, pero al final yo tengo que hacer lo que está escrito, y ponerle la verdad a la escena, y hacer escena por escena. No tenía que flagelarme ni demás…”

La felicidad también está en aceptarse, en quererse, en valorarse física y emocionalmente. Hay que perder el miedo a estar con uno mismo, porque el día que no tienes “el” trabajo, o “la” pareja, tienes que estar contigo… y tienes que estar bien, eso es el equilibrio, y es tal vez uno de los primeros pasos que hay que dar para acercarse a la felicidad.

 

“Sin querer las redes sociales nos han llevado, en los momentos que podemos estar con nosotros mismos, a estar pendientes de alguien más”

 

“Equilibrio…, creo que sí lo tengo, pero creo que ha sido recién hace un par de años cuando aprendí y me permití estar bien sin necesidad de “estar” o “hacer” algo. Tengo la suerte de tener trabajo, pero hay un momento en la vida del actor en el que estás entre proyectos, o simplemente no viene nada. Y estar bien en la incertidumbre, permitirte descansar, estar conmigo misma, eso es felicidad. Solo Cosas Geniales trata de todo lo genial en el mundo, y en la obra una de mis entradas favoritas dice “el momento luego de reconocer que estás en una situación deplorable y no puedes hacer nada al respecto… la calma”: esa calma también es felicidad”, cuenta Fiorella.

Entonces quizás la felicidad son muchas cosas intangibles, que no encontraremos en lo material o en los complementos, y que muy probablemente no vemos a través de redes sociales. Tal vez la felicidad es la calma, la compasión, el equilibrio, el estar bien, el aquí y ahora…, y para algunos la comida.

“También es importante aterrizar, poner los pies en la tierra. Agradecer a mí me trae a la tierra. Cuando cocino agradezco antes de comer, si hay una posibilidad de ayudar, lo hago, (y nada de esto es necesario compartirlo en las redes). Sin querer las redes sociales nos han llevado, en los momentos que podemos estar con nosotros mismos, a estar pendientes de alguien más”, confiesa la actriz.

Y el no estar presentes, tarde o temprano nos aleja del equilibrio. Conéctate contigo. Respira ahora. Agradece ahora. Lee ahora. Este tiempo es para ti.

¿La felicidad? Dos horas, un restaurante, un buen café y una buena conversación.

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