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El ritmo de los demás no es tu ritmo

El ritmo de los demás no es tu ritmo

Maca Bustamante
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Muchas personas se sienten sumamente abrumadas por tener que estar a mil por hora en cuarentena solo por el hecho de que todos los demás “están haciendo algo”. En su afán por mantenerse ocupadas todo el día, la presión en sus vidas solo ha aumentado. 

Resulta curioso que la búsqueda de “actividad constante” nos distrae de sentir lo que realmente tenemos que sentir. Nos enfocamos en mantenernos ocupados, en copiarnos de lo que está haciendo el otro, y descuidamos nuestro lado emocional, que finalmente es la primera razón por la que empezamos a hacer algo.

Ya sea de manera física, mental o emocional (o todas juntas a la vez), el sobreexigirse nos aleja del equilibrio y el balance de bienestar. No solo es poco saludable, sino que llega a ser emocionalmente desgastante; y, peor aún, si es resultado de una constante comparación con los demás.

El sobreexigirse pone a nuestro sistema nervioso en alerta, debilita al sistema inmunológico y termina generando ansiedad, incomodidad y malestar general. Nos ‘damos con palo’ cuando en realidad deberíamos escuchar lo que nuestro cuerpo nos pide, lo que nuestra mente nos dice y lo que nuestras emociones nos gritan.

Vivir a tu ritmo

Es clave entender que lo importante no solo es “hacer”, sino más bien dejarnos sentir y no abrumarnos con 200 actividades al día. Ya sean positivos o negativos, los sentimientos y emociones deben tener un espacio para que broten.

Esa es una forma de autorespeto y quizás una de las cosas más valiosas que podemos hacer para nuestra salud mental y emocional. Si no entendemos lo que sentimos, ¿cómo vamos a encontrar qué nos funciona para sentirnos mejor? 

“Debemos tener claro que hay que avanzar a nuestro ritmo y en nuestro tiempos”.

No deberíamos estar haciendo algo a cada rato. En todo caso, lo que le funciona a X no tiene por qué funcionarle a Z. Cada uno tiene una forma de canalizar y expresar sus emociones, y todas son válidas. Compararnos con el otro y sentir constantemente la presión de tener que estar “haciendo algo” abruma y podría reprimir o esconder lo que realmente sentimos, llegando a causar estrés emocional.

La manera “correcta” de sentir es única en cada persona porque cada uno experimenta la vida en base sus creencias, lo que se nos ha enseñado, lo que valoramos y nuestras experiencias. Creo que hoy más que nunca estamos siendo conscientes de que todos sentimos de manera diferente y eso está bien, pero más importante, debemos tener claro que hay que avanzar a nuestro ritmo y en nuestro tiempos.

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