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El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional

El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional

Kiana de Azambuja

 

Uno de los sabios dichos de Buda es una frase que podemos repetir como aprendizaje diario, “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”. En la vida todos enfrentamos situaciones difíciles y dolorosas que nos ponen en un estado de vulnerabilidad. Nuestras expectativas no cumplen siempre con los resultados esperados ni tenemos control sobre lo que sucede en nuestro mundo externo. De vez en cuando algo no sale como lo planeamos…, acumulamos deudas, terminamos relaciones, perdemos un trabajo, a un ser querido, etc. Es inevitable sentir en la vida momentos de dolor, frustración y tristeza; el dolor es algo que el ser humano carga de forma inherente en su naturaleza. Pero la forma de reaccionar ante esa experiencia y darle un rumbo positivo, enfrentando los hechos con fortaleza, es una decisión propia.

 

“el sufrimiento se origina principalmente por la reacción del individuo ante los hechos, y no por una realidad”

 

Hay muchos factores que influyen en cómo una persona se conecta con una vivencia determinada, como por ejemplo, sus recursos de afrontamiento, sus experiencias pasadas, sus mecanismos de regulación y su temperamento. Esto explica porqué algunas personas pueden ser mucho más vulnerables en ciertas situaciones que otras y reaccionar de determinada manera. Muchos sucesos de distintos calibres de gravedad pueden generarnos dolor, pero la manera en cómo reaccionamos ante ese dolor está completamente bajo nuestro ámbito de influencia.

Entonces es importante crear conciencia y, sobre todo, aceptar que se van a presentar momentos difíciles a lo largo de la vida que nos van a generar dolor, pero depende únicamente de nosotros sumergirnos en este dolor y caer en el sufrimiento -a corto o largo plazo. La habilidad de una persona de responder positivamente ante los problemas que se presentan en su vida es algo muy importante, porque el sufrimiento se origina principalmente por la reacción del individuo ante los hechos, y no por una realidad. Es decir, el sufrimiento se encuentra en la mente, y no en lo que acontece. Es difícil comprenderlo, pero el sufrimiento es una elección, solamente uno mismo puede decidir qué significado darle a ciertos sucesos. Saber esto nos ayuda a entender que estamos en la capacidad de manejar y regular nuestras emociones.

 

Pero, ¿cómo lo logramos?

Primero, es importante identificar qué es lo que ha sucedido e intentar aislar ese suceso de tu experiencia subjetiva. En otras palabras, debes intentar observar ese suceso como un testigo, desde afuera, y evitar involucrarte con este. Luego debes observar qué pensamientos rodean este determinado suceso y captar si estos son congruentes o no con lo que sucede, o si se están magnificando por determinados esquemas preconcebidos que hemos construido a lo largo de nuestra vida.

Los pensamientos vienen acompañados de una emoción, entonces en este proceso de observar tus pensamientos también vas a poder identificar qué emociones aparecen en determinados momentos. Posteriormente, debes tomarte un momento para meditar sobre lo que ha sucedido y tratar de abarcar el tema desde otra perspectiva que te genere más tranquilidad, y que te haga más sentido. Esto llevará a que tus pensamientos aferrados a una experiencia en particular se transformen en unos más neutrales o positivos, y esto vendrá acompañado de emociones más positivas también.

Este es un ejercicio que se puede dar en 1 día, 1 hora, 10 minutos o en una milésima de segundo, depende totalmente de cada individuo y la forma en cómo uno mismo se regule. Es importante practicar estos pasos cuando estés frente a una experiencia dolorosa, y aprender a observarlo como algo pasajero y no como algo amenazante. Así vas a poder, experimentando este dolor, evitar caer en un sufrimiento que pueda perjudicar los distintos ámbitos de tu vida.

Esta es una práctica mental, y mientras más seguido pares a tomar conciencia de lo que estás haciendo y apliques estos pasos, más automático e innato se volverá tener una relación pasiva con los acontecimientos que vengan desde afuera.

Es importante, además, que tengas en cuenta que cada persona es diferente. Probablemente unas van a poder lograr esto solos y otras con una guía o con la ayuda de un profesional. Es fundamental elegir un proceso que funcione para ti.

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