Día de la No Violencia contra la Mujer: la agresión en la vida cotidiana

Día de la No Violencia contra la Mujer: la agresión en la vida cotidiana

Cada año, cuando llega el Día de la Madre, oímos la empalagosa frase “el día de las madres es todos los días”. Algo similar debería ocurrir con el Día de la No Violencia contra la Mujer; porque en un país donde somos agredidas todos los días y en todo momento, recordar esta lucha debe ser un esfuerzo continuo.

La violencia contra las mujeres usualmente es pensada como daños físicos. Creemos que, si no nos golpean, la violencia no existe. Sin embargo, la forma en que la agresión se presenta en nuestra vida cotidiana tiene muchas formas y, aunque las mujeres también somos victimarias, solemos ser más víctimas.

¿Que te pidan un café en la oficina es una agresión? He visto cientos de veces a jefes, gerentes y ejecutivos de rangos altos, pedirles un café a chicas en la oficina con cargos de analistas, coordinadoras e incluso jefas. Con hombres presentes y en cargos idénticos, nunca vi a un gerente pedirle a un hombre analista que le lleve un café. Pedirle una café a alguien no es en sí una agresión, pero cuando asumes que por el género una mujer debe servirte -y un hombre no-, el mensaje que mandas tiene mucho detrás.

“Ahora no se les puede decir ni hola”. He tenido muchas veces la discusión de si decirle “hola” a una mujer en la calle es acoso/agresión o no. Todos los hombres suelen decir que no, pero es muy fácil minimizar un hecho cuando no eres la víctima.

“En el Día de la No Violencia contra la Mujer elegí temas que parecen menores y que pasamos por alto porque pensamos que hay luchas más importantes”.

Las mujeres sabemos que ese “hola” en la calle por parte de un desconocido no es de cortesía ni por educación. ¿Por qué lo sabemos? Por el todo, la mirada, porque esa persona no saluda al 100% de personas con las que se cruza (¿por qué a mí sí y al señor que pasa luego no?), porque cuando estamos acompañadas por amigas nos hacen lo mismo, pero no cuando estamos acompañadas por un hombre. Si es un simple saludo, ¿por qué no saludar a todo el que pasa?

“Tú que eres feminista”, me han dicho más de una vez en tono sarcástico. También han tenido la frescura de referirse a mí y a otras mujeres como “feminazis” o “terroristas”. ¿Mi lucha te parece un chiste? Que nos paguen menos, que sea más difícil que nos tomen en serio, que nos manden a traer café, nos ofendan en la calle, que tengamos que ir con cuidado para que no nos metan la mano, nos violen, nos prendan fuego y nos maten, ¿te parece gracioso? Nadie medianamente inteligente permitiría un chiste racista en un ambiente de trabajo, pero parece que luchar para que a las mujeres nos traten de la misma manera que a los hombres es muy gracioso para algunos.

En el Día de la No Violencia contra la Mujer elegí temas que parecen menores y que pasamos por alto porque pensamos que hay luchas más importantes. Yo creo que todas las luchas son importantes y que solo comprándonos el pleito completo entenderemos la magnitud del problema, y cómo este nos afecta a todas y todos, y por qué es importante que todos nos subamos al carro del feminismo.

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