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Detrás del mundo de la belleza

Detrás del mundo de la belleza

Alana Avendaño

Todos sabemos -y escuchamos- sobre lo banal que puede ser el mundo de la belleza. Hemos oído las historias de terror que se esconden en el mismo; la envidia, los desórdenes alimenticios, el abuso de sustancias, lo trivial, el egocentrismo. Un mundo plagado de alta y baja autoestima.

De lo que se habla poco es del otro lado: el lado más amable y emprendedor. Cada vez escucho en mi día a día más historias sobre cómo el mundo de la belleza “salva vidas” en el sentido figurativo, aunque pueda parecer exagerado.

Conozco casos como los de una maquilladora, una de las mejores en el país, que era psicóloga y le diagnosticaron una enfermedad crónica, motivo por el cual decidió dedicarse a lo que realmente la apasionaba. Para ella este cambio le salvó la vida, y la pasión que siente por el maquillaje se ha convertido en su motor, lo que la mantiene con ánimos para seguir luchando por mejorar personal y profesionalmente.

Tiempo para uno

Me impresiona saber que para muchas personas ir a la peluquería es su hora de relax. Me llamaba mucho la atención ver, cada vez que iba donde mi estilista, a un productor de televisión. Cada vez que iba lo veía sentado en otra silla haciendo que le corten el -ya minúsculo- pelo; me atreví a preguntar por él y me comentaron que iba todos los días, que para él este era su momento de desconexión, su terapia.

“Hay todo un aspecto psicológico de empoderamiento cuando se hace algún tipo de cambio en la apariencia.”

Para algunas personas hacerse un tratamiento facial, invertir en maquillaje y en productos para el cuidado la piel es terapéutico; hemos escuchado miles de veces que muchas personxs se hacen un cambio de look radical cuando pasan por una ruptura amorosa y eso les ayuda a dejar atrás los malos momentos, como un fresh start. Hay todo un aspecto psicológico de empoderamiento cuando se hace algún tipo de cambio en la apariencia.

Hay mujeres que han pasado por tratamientos de quimioterapia y cuentan que el perder el cabello, las cejas y las pestañas es una de las cosas más difíciles de todo el proceso, y el hecho de ponerse una linda peluca y saber pintarse las cejas para su día a día las ayudó increíblemente a sobrellevar la enfermedad. La apariencia tiene mucho impacto en nuestra psiquis, y eso no tiene nada de banal.

La belleza del maquillaje

Mucha gente me pregunta por qué me maquillo todos los días. La respuesta es sencilla: son 15 minutos diarios en los que me dedico a mí. No al trabajo, no a mi familia, no a mis tareas diarias, sólo a mí.

Son 15 minutos en los que me repito mensajes positivos. Mensajes que me sirven para contrarestar la autocrítica, porque todos sabemos que somos muy duros con nosotros mismos. Durante esos 15 minutos  levanto mi autoestima, y además veo el maquillaje como una expresión de arte más. No en vano la traducción que maquilladora es makeup artist.

Como yo, hay mucha gente que cambió de profesión apostando por el mundo de la belleza a pesar de no contar con el apoyo de su familia. Muchas trabajaron toda su vida en otra cosa para ahorrar y finalmente abrir su negocio propio en alguno de los rubros relacionados a la belleza porque era su sueño.

Personas que además, sacrifican tiempo y dinero que podrían emplear con su familia para seguir desarrollándose y capacitándose en su profesión soñada; hay mucho esfuerzo y dedicación, mucha pasión. Esto es parte de lo que realmente existe detrás de la escarcha, las cremas y la laca de pelo.

 

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