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¿Cuál es tu historia con la depilación?

¿Cuál es tu historia con la depilación?

Romina Guiulfo
depilación

La depilación es todo un tema: toma tiempo, duele y cuesta. Nadie quiere pasar por eso, pero la realidad es que muchas mujeres lo hacen desde los 14 años y no dejan de hacerlo hasta los 50 o más. Además, es un tema que limita con lo tabú. Nadie quiere hablar de pelos en las piernas, en las axilas, en el bozo ni en el monte de Venus –a.k.a. vajayjay/cuca/cuki/pussy/cuchi o como lo llames– y nadie quiere admitir que los tiene, pero la realidad es que existen y casi ninguna mujer se libra.

Ilustración: Valeria Meier

Existen diversos métodos de depilación. Los más conocidos y utilizados son la cera, las máquinas de afeitar, las cremas depilatorias y el láser (que se puso de moda hace pocos años). Aunque las mujeres han probado la mayoría de estas técnicas en búsqueda de la perfección, pocas han logrado encontrar un método que les sea cómodo, permanente, indoloro y placentero.

Cuando hace unos meses se popularizó entre las mujeres, principalmente de Estados Unidos y Europa, el dejar las axilas sin depilar y reivindicar el vello corporal, tanto hombres como mujeres criticaron esta tendencia (lo mismo pasó cuando se puso de moda, después de varias décadas, the bush)

Pero, ¿por qué causó tal revuelo este tema? Porque, a pesar de haber sido tendencia en los setentas, las axilas sin depilar van contra de los estándares estéticos impuestos por la sociedad actual, estándares que en la mayoría de casos están destinados a las mujeres: cuánto debes pesar, cómo te debes ver, cómo te debes peinar, cómo te debes vestir y, literalmente, hasta qué partes del cuerpo te debes depilar.

¿Cuál es tu historia con la depilación?

Es importante preguntarnos si realmente nos depilamos el cuerpo porque nos gusta y nos sentimos guapas, o porque nos hemos acostumbrado –por generaciones y generaciones– a hacerlo porque “es lo que se tiene que hacer”.

Conversé sobre la depilación con distintos grupos de mujeres desde hace varias semanas, casi 15 chicas en total (lo cual comparado con el mundo no es casi nada, pero nos puede dar una idea), y por un tema estético todas me respondieron que eran pro-depilación. Todas pensaban igual: es cómodo ir a la playa y estar bien depilada, es cómodo tener relaciones y estar bien depilada, es cómodo ponerte un short, una falda o un vestido y estar bien depilada.

Sí, es cómodo, pero ninguna dijo “me encanta”, “lo disfruto” o “quiero hacer esto por el resto de mi vida”. Al contrario, todas las respuestas en ese aspecto fueron negativas. Principalmente, por el tiempo que toma depilarse y el dolor o las molestias que causa.

El amor en tiempos de piernas peludas

Algo que saltó en casi todas las conversaciones fue el tema de la depilación cuando estás en una relación. ¿Por qué? Porque durante los primeros meses –y hasta años– depilarse se siente como una obligación. Quizás es un tema de conversación que tuviste con tu mejor amiga: ¿cuánto me tengo que depilar y qué le va a gustar más a mi pareja? Lo cual resulta en mujeres que, básicamente, pasan por todo un ritual de cera antes de tener relaciones sexuales.

La realidad –y en esto coincidían la gran mayoría– es que después de cierto tiempo las ganas de pasar por una depilación al milímetro se acaban. Ya no es un tema estresante, agobiante, vergonzoso, ni una obligación y mucho menos una excusa para no tener relaciones.

“¿Llegará un momento en el que sea normal que una mujer tenga las piernas sin depilar por 15 días, 20 días, un mes o quizás una vida?”.

¿Si tu novio te ve con pelos en las piernas? Ya no es tan grave. ¿Si decidiste dejar la brasilera por el dolor infernal que te causaba? No hay problema. ¿Si cambiaste la cera por una afeitadora? No big deal. (Estamos convencidas que los hombres con hermanas lo entienden mejor, porque han visto a su hermana con pelos en las piernas más veces de las que quisieran).

Pero, a pesar de todo esto, sigue siendo algo de lo que no se habla mucho, que incluso da un poco de vergüenza. Hay que admitir que hay tratamientos y máquinas que han facilitado el proceso, ¿pero llegará el día en el que sea easy-breezy? ¿Llegará un momento en el que sea normal que una mujer tenga las piernas sin depilar por 15 días, 20 días, un mes o quizás una vida?

Probablemente no y tal vez el vello corporal sea un tema para toda la vida, desde el de la ceja hasta el de la punta de los pies. Lo cierto es que, más allá de lo que diga la sociedad o tu pareja, deberías preguntarte por qué tú decides hacerlo.

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