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Cómo crear un machista

Cómo crear un machista

 

Educar a un niño no es fácil, eso está claro, pero educarlos para el machismo es realmente simple. A continuación, algunas prácticas de la vida diaria, aparentemente inofensivas, que lograrán que tus hijos terminen menospreciando a las mujeres y que tus hijas lo encuentren absolutamente normal.

Si eres mujer, haz todas las labores domésticas… ¡nada mejor que predicar con el ejemplo! Si quieres que tu esposo haga algo, dile que te “ayude”: debe quedar claro que cuando lo haces tú es una obligación, pero si lo hace él es un enorme favor que te hace. A la hora de poner la mesa, llama a tu hija para que lo haga, pero a la hora de servir la presa más grande de pollo, que tu hijo hombre sea el elegido (tú sabes, ellos necesitan más energía). Cuando terminen de comer, que tu hija te ayude a lavar los platos mientras tu hijo hace su tarea. Si necesitas ayuda para desgranar un choclo, llama a tu hija, pero si lo que falla es la computadora, pídele ayuda a tu hijo. Si tu hija llora, dile que no lo haga porque otros la están mirando. Si tu hijo llora, dile que los niños no lloran. A tu hija cómprale una muñeca o una cocina y a tu hijo un juego de armar o de experimentos, incluso una pistola o espada de juguete, para que sepan que la violencia es cosa de hombres. A tu hija métela en clases de ballet y a tu hijo de karate, o mejor aún, ¡en lo que él quiera! (siempre que no sea ballet).

Si al hacer deporte tu hijo corre despacio, no salta alto, o tira mal una pelota dile que deje de correr, saltar o tirar “como niña”. Ese “como niña” úsalo en múltiples ocasiones: no llores como niña, no grites como niña, pareces una niña… Cualquier oportunidad es buena para dejarle claro que “niña” es algo ofensivo.

 

“¡El machismo no es solo golpear a una mujer! El machismo es cada pequeña acción, palabra o comentario donde reflejas que hombres y mujeres no debemos ser tratados por igual.”

 

A tu hija dile lo hermosa que es y lo mucho que parece una princesa, mientras a tu hijo lo halagas por ser inteligente y gracioso. Enséñale a tu hija a cuidarse de los hombres, pero no gastes tanto esfuerzo en enseñarle a tu hijo a respetar a las mujeres. Si a tu hija le pega un niño, dile que “así son”, de manera que te aseguras de que vea la agresión como algo normal y cotidiano. Es más, dile que seguro a ella le gusta a ese niño, así conviertes la agresión en sinónimo de amor. No la dejes jugar fútbol, trepar árboles, embarrarse…, mejor si se lo impides con frases como “eso no cosa es de niñas”.

Si a tu hija no le va bien en matemáticas, dile con una sonrisa algo como “yo tampoco era buena en eso”, pero si le pasa lo mismo a tu hijo llama rápidamente a un profesor particular. Deja que tu hija elija una carrera de artes, humanidades o ciencias sociales, pero a tu hijo llámalo “doctor” o “gerente” desde los 5 años. Cuando empiecen a salir establece reglas diferenciadas sobre los lugares a los que pueden concurrir, las personas con las que se pueden juntar, y la hora en la que deben volver a casa.

¿Él quiere quedarse a dormir donde su enamorada? “¡Cómo crecen!” ¿Ella quiere quedarse a dormir donde su enamorado? “¿Se habrá vuelto loca?”

¡El machismo no es solo golpear a una mujer! El machismo es cada pequeña acción, palabra o comentario donde reflejas que hombres y mujeres no debemos ser tratados por igual. Pocos hogares se salvan de estas prácticas y, mientras antes aprendamos a identificarlas, más fácil será sacarlas de nuestra vida.

 

¿Cómo quieres criar a tus hijos?

 

 

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