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Apertura sexual: ¿luz verde?

Apertura sexual: ¿luz verde?

 

Desde que tengo memoria, solo porque he sido abierta respecto a mi estilo de vida sexual, la gente inmediatamente asume que estoy siempre dispuesta a tener relaciones sexuales con cualquier persona, en cualquier momento, y que estoy dispuesta a intentar y experimentar todo. Así que lo gritaré desde las cimas de las montañas: ¡el que comparta una historia sobre un encuentro sexual no significa que estoy dando luz verde para que intenten algo!

Lamentablemente, me he acostumbrado a reacciones como esta desde que un amigo en la universidad dijo que podía ver mi escote cuando me agaché y “disfrutaba de la vista”. Se sorprendió porque no aprecié su comentario, probablemente porque siempre hablábamos sobre sexo en general. Luego, viene el anécdota del chico que conocí en una fiesta que comenzó a decirme qué le gustaría “hacerme” después de que dije que había estudiado psicología y me estaba especializando en sexualidad. También están los innumerables chicos en Instagram que sienten que tienen derecho a hacerme preguntas personales sobre mis preferencias sexuales porque, si ya estoy hablando de sexo, debe ser porque quiero tener sexo con alguien, ¿no? Pues NO.

También existen las reacciones menos extremas, como las personas que simplemente se sorprenden de que no tenga múltiples parejas sexuales a la vez, o que no haya hecho mil cosas incluidas en su idea de lo que es “una mujer sexualmente liberada”, como participar en tríos regularmente o haber experimentado con BDSM. Estas reacciones provienen de diferentes conceptos erróneos, una es que al insinuar que eres un ser sexual, la mujer está invitando la atención sexual, especialmente de los hombres. Y estas provienen principalmente de la forma limitada en que nuestra sociedad ve la sexualidad femenina.

 

“A medida que la sexualidad de las mujeres se ha desestigmatizado, hemos desarrollado colectivamente una imagen de cómo “debería” lucir una mujer sexual.”

 

En los últimos años, las feministas han reclamado palabras como “puta” o “perra” como términos empoderadores. Hoy en día, las mujeres que son abiertamente sexuales son menos denigradas de lo que solían ser antes, pero no hay aún ningún matiz en nuestra idea de cómo estas mujeres pueden expresar su sexualidad. De hecho, aquellas que encajan en el estereotipo patriarcal de una mujer sexualmente liberada -como convencionalmente atractiva, sumisa, siempre disponible sexualmente para los hombres- se celebran de manera desproporcionada. A medida que la sexualidad de las mujeres se ha desestigmatizado, hemos desarrollado colectivamente una imagen de cómo “debería” lucir una mujer sexual.

Cuando nos enteramos de que una es escritora sexual, educadora sexual, terapeuta sexual o simplemente una persona abiertamente sexual, esperamos que ella use ropa ajustada, tacos altos y lápiz de labio, que coquetee con todos los hombres/mujeres con los que habla, y que tenga muchas parejas sexuales con las que intenta o satisface cualquier fantasía que se le presenta. Mi sexualidad no tiene nada que ver con mi apariencia. Me siento tan sexual en jeans rotos y una camiseta como lo haría en lencería. Tengo relaciones sexuales sin maquillaje, sin hacerme la cera, sin ir a la peluquería y aún así soy extremadamente sexual en estos momentos.

 

“Una vez que concedamos a las mujeres el derecho a sentir su propio deseo independientemente del hombre, nos daremos cuenta de que existen infinitas formas en que pueden ser sexuales.”

 

No hay nada de malo en usar lencería o coquetear o tener muchos one night stands, pero el que esta sea la forma en que se espera que actúen las mujeres sexuales, dice mucho. Esa es la expresión de la sexualidad femenina que mejor satisface la mirada masculina. Nuestra idea predominante de una mujer sexual es aquella que responde al deseo de los hombres; la sexualidad de las mujeres sigue siendo estereotipada como más pasiva y receptiva. Se supone que debemos sentir deseo en respuesta a los deseos de los hombres, sentir placer en respuesta a sus acciones, tener relaciones sexuales porque ellos lo han iniciado…, incluso cuando nos imaginamos a una mujer que está llena de deseo, nos imaginamos a una mujer que está llena de deseo por el deseo de los hombres, y en consecuencia hace todo lo que los hombres desean.

Así que repetiré una y mil veces más: ser sexual no tiene nada que ver con el sexo que tienes. Somos sexuales por tener pensamientos sexuales, somos sexuales por tener deseos y fantasías sexuales, somos sexuales por estar abiertos a explorar nuestro propio cuerpo antes de compartir la experiencia con otra persona. Una vez que concedamos a las mujeres el derecho a sentir su propio deseo independientemente del hombre, nos daremos cuenta de que existen infinitas formas en que pueden ser sexuales. Siempre ser DTF (Down to Fuck) es solo uno de ellos. Y sin importar cómo sea nuestra sexualidad, expresarla, opinar y educar, ¡NO ES LUZ VERDE!

4 Responses
  1. Estoy totalmente de acuerdo, el hecho de opinar respecto a algo que antes era considerado un tabú no significa que automáticamente las personas, sobre todo los hombres, asuman que pueden lanzarse sobre ti como si fueras un pedazo de carne o pensar que por lo dicho te comportas de tal manera y hasta que eres de tal manera.
    O sea si una mujer habla de sexo abiertamente, compartiendo sus experiencias; estoy segura que varias de las personas que la escuchan deben pensar “está limpia su casa en un traje de conejita Playboy y tiene sexo 24/7”.
    PD. Amo tu blog, además de aprender inspira seguridad y empoderamiento femenino.

    1. ¡Muchísimas gracias, Valeria! Así es, la gente suele asumir las tendencias de nuestra vida simplemente porque disfrutamos de nuestra sexualidad y nos sentimos lo suficientemente cómodas compartiendo nuestras experiencias.

  2. Excelente post!!! Completamente de acuerdo contigo.
    Yo no soy psicoterapeuta ni tengo ninguna maestría en sexualidad pero hablo abiertamente de sexo, me amo, leo sobre sexualidad, exploro conmigo, me cuestiono, me masturbo, no creo que mis deseos estén en función de nadie solo en mi… etc. Pero al igual he sentido que el machismo enraizado en nuestra sociedad me ha puesto en una posición incómoda frente a terceros, “porque una mujer hablando de su encuentro sexual, o de cómo masturbarse de tal o cual forma” es inapropiado, no es correcto, “de ahí que no se quejen si se sobrepasan con ella” y un sin fin de etcéteras que no reproduciré.
    Yo creo que debemos continuar con esa lucha incansable de romper estereotipos, de acabar con el machismo… sigamos hablando de sexo, de cómo nos sentimos y qué experimentamos para que hombres y mujeres de nuestro entorno entiendan que saber que es lo que queremos no significa luz verde para nada!!!

    1. ¡Me encanta oir sobre cómo disfrutas de tu sexualidad plenamente! Claro, no tienes que haberte especializado en temas de sexualidad para que cualquier expresión de libertad sexual de parte de una mujer se malinterprete como una invitación a cualquiera. Es como que nos “permiten” ser sexuales, pero a su manera, bajo sus condiciones.

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