Adolfo Bazán: un agresor más que camina como si nada pasara

Adolfo Bazán: un agresor más que camina como si nada pasara

¿Cuántos hombres como Adolfo Bazán están caminando en este momento por la calle? ¿Cuántos agresores han salido del país como si nada pasara?

Esta es una historia como miles. Las hemos escuchado hasta el cansancio, nos hemos solidarizado con los casos, hemos marchado para que la situación cambie y hemos visto cómo todo sigue igual. Mujeres golpeadas, abusadas, maltratadas y asesinadas.

El martes 27 de agosto Adolfo Bazán llegó al aeropuerto Jorge Chávez con la intención de viajar a Ecuador. Quien no hubiera estado muy al tanto de las noticias y se lo hubiera cruzado ese día, no habría notado nada raro: un hombre más de tantos que caminan por el aeropuerto.

Pero Adolfo Bazán no era un pasajero más, ya que contra él pesan acusaciones de cuatro mujeres por los delitos de tocamientos indebidos y abuso sexual.

Por increíble que parezca, al llegar a los controles migratorios no encontró ninguna dificultad para continuar. A pesar de las denuncias y de la evidencia en su contra (videos incluidos), Bazán solo se quedó en el país porque llegó tarde a la puerta de embarque.

Enredos burocráticos

¿Por qué un presunto violador puede caminar con total libertad e, incluso, pretender tomar un vuelo internacional? La policía anuncia que no hay impedimento de salida en Migraciones, Migraciones dice que necesita una orden del Poder Judicial, y el Poder Judicial expresa que debe haber un pedido de la fiscalía. Entre enredos burocráticos, papeleos y demoras, la realidad es que hay cuatro mujeres gritando su sufrimiento y viendo cómo la impunidad sigue reinando.

Este caso ha despertado el interés de la gente por varios motivos. En primer lugar, porque no es una la denunciante, sino cuatro. En segundo lugar, Bazán ya había sido denunciado antes por violación sexual, también con un video que probaba el delito, pero fue liberado luego de cinco meses. Finalmente, la denunciante más reciente es una “chica reality”, Macarena Velez, quien tiene todos los medios para ser oída y también cuenta con un video de Bazán (difundido por el propio agresor).

Mientras escribo esta nota, leo con mucho dolor que el caso será archivado. Como dije al inicio, una historia más entre tantas otras. ¿Cuántos Adolfos Bazanes hay caminando por la calle? ¿Cuántos cruzando migraciones como si nada pasara? ¿Cuántos en nuestros trabajos, nuestros edificios y nuestras fiestas? ¿Cómo se vive con el miedo de saber que en cualquier momento una puede ser la siguiente?

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